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El pasadizo secreto en Cantabria que te lleva a una cascada mágica y un manantial legendario

Desde playas de aguas cristalinas hasta valles ocultos y rutas secretas como la Gruta del Diablo, Cantabria sigue demostrando que es una joya del norte de España
Interior de la Fuente del Francés. / IG
Interior de la Fuente del Francés. / IG

Cantabria no deja de sorprender a sus visitantes con rincones mágicos y rutas que parecen sacadas de un cuento. En esta ocasión, exploramos uno de los tesoros más escondidos de la región, recomendado por la popular influencer 'Mamá del Norte': la Gruta del Diablo y la Fuente del Francés. Este mágico enclave se encuentra en el pueblo de Hoznayo, conocido por su paisaje único y su historia fascinante.

La Gruta del Diablo y su cascada oculta: un recorrido fascinante

La Gruta del Diablo es una experiencia que combina naturaleza, historia y aventura. Este pasadizo secreto nos lleva a un entorno único donde al final del recorrido se esconde una cascada que, en épocas de lluvia, ofrece un espectacular salto de agua. Su torrente cae rodeado de un frondoso bosque, pasando por un arco natural de piedra, creando una imagen que parece sacada de un cuadro impresionista.

El acceso requiere llevar linterna y calzado cómodo, ya que el interior de la gruta es oscuro y con terrenos irregulares. Sin embargo, el esfuerzo vale la pena al llegar a este paraje escondido, ideal para amantes de la naturaleza y familias que busquen un plan diferente.

La Fuente del Francés: historia y leyenda en el corazón de Cantabria

La Fuente del Francés, que marca el final de esta ruta, recibe su nombre de un clérigo francés que, huyendo de la Revolución Francesa, encontró refugio en Hoznayo. Según la leyenda,  Este enclave no solo es un espectáculo natural, sino también un lugar cargado de historia y leyenda, cuyo origen se remonta a la época de la Revolución Francesa. Situado en el pueblo cántabro de Hoznayo, este mágico manantial no deja de fascinar a quienes se atreven a descubrirlo.

El nombre de la Fuente del Francés surge de la sorprendente historia de un abate francés que, huyendo del conflicto de la Revolución Francesa, encontró refugio en el aislado pueblo de Término. Este lugar remoto le ofrecía seguridad, lejos del alcance de las tensiones políticas de la época.

Durante uno de sus paseos por el bosque, el abate descubrió un manantial con aguas cristalinas. Aquejado de problemas de vista, decidió lavarse los ojos con estas aguas, experimentando un inesperado alivio. Con el tiempo, sus problemas oculares desaparecieron por completo. La noticia se propagó, y el abate comenzó a emplear estas aguas para tratar problemas gastrointestinales entre los habitantes de la zona, ganándose una reputación como un curandero local.

Sin embargo, un día el abate desapareció sin dejar rastro. A partir de ese momento, el lugar pasó a conocerse como el "manantial del francés", un apodo que perdura hasta nuestros días.

El auge y caída del balneario

En el año 1870, el empresario Genaro Cagigal vio el potencial de las aguas del manantial y decidió abrir un balneario en el lugar. Durante sus primeros años, el Balneario de Hoznayo gozó de gran éxito y fue un punto de referencia en la región. Sin embargo, hacia finales del siglo XIX, su popularidad comenzó a decaer, y el complejo terminó cerrando.

Años más tarde, el Doctor Morales rescató la fama de estas aguas al abrir una planta embotelladora para su distribución en farmacias bajo el nombre de "Agua de Hoznayo". Este producto ganó una notable reputación en toda Cantabria, pero en el año 1980, las instalaciones también cerraron, dejando el lugar como un recuerdo histórico y natural.

Rutas cercanas y alternativas

Además de la Gruta del Diablo, Hoznayo y sus alrededores ofrecen una rica oferta de rutas y actividades:

  • Pozos de Valcaba: Una ruta que nos lleva al macizo de Peña Cabarga y culmina en el Pico de las Nieves, desde donde se disfrutan vistas espectaculares de Cantabria.
  • Balnearios históricos: Aunque el balneario de Aguas de Hoznayo ya no está en funcionamiento, otros centros termales en la región invitan a disfrutar de la relajación que ofrecen las aguas cántabras.
  • Paseos fluviales: La Fuente del Francés se complementa con un recorrido fluvial que atraviesa bosques y paisajes únicos, ideal para disfrutar en cualquier época del año.

Hoznayo: más que un destino natural

Además de sus rutas y paisajes, Hoznayo es conocido por su rica gastronomía. No puedes irte sin probar el sobao pasiego, un dulce tradicional que ha puesto al pueblo en el mapa gastronómico de España. Este pequeño rincón cántabro también es hogar de historia, tradiciones y una hospitalidad que hace que todos sus visitantes quieran volver.

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