El municipio más misterioso de Cantabria: historia milenaria, rías secretas y patrimonio olvidado
El municipio de Voto, también conocido como La Junta o Junta de Voto, es uno de los secretos mejor guardados de la comarca oriental de Cantabria. Ubicado en la fértil y diversa comarca de Trasmiera, limita con municipios como Bárcena de Cicero, Limpias, Ampuero o Ramales de la Victoria, y se encuentra perfectamente delimitado por la riqueza ecológica de las rías de Limpias y Rada, y las estribaciones montañosas de las sierras de Breñas, Sel y Mullir. Todo su territorio se ve abrazado por la naturaleza protegida del Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, uno de los humedales más importantes del norte peninsular.
Raíces prehistóricas y arte rupestre
El origen de la ocupación humana en Voto se remonta al Cuaternario, como demuestran diversos hallazgos arqueológicos. Entre ellos, destaca la cueva de Cobrantes, en el barrio de Caburrao (San Miguel de Aras), que alberga grabados del periodo Magdaleniense, con más de 12.000 años de antigüedad. Este enclave, junto con las cuevas de Chora (San Pantaleón de Aras) y Otero (Secadura), evidencia la riqueza patrimonial y la antigüedad de los primeros asentamientos humanos en la zona, convirtiendo a Voto en un lugar clave para entender la prehistoria en Cantabria.
Patrimonio arquitectónico y arte religioso
Voto también es notable por su arquitectura civil y religiosa, que refleja los estilos históricos predominantes desde el siglo XVI al XVIII. Uno de los principales referentes es el palacio de Ruiz de la Escalera, en Bádames, una sobria y elegante construcción del siglo XVIII en estilo barroco montañés, hoy convertido en cuartel de la Guardia Civil. En el mismo núcleo se encuentra la iglesia de Santiago, de origen renacentista (siglo XVI), que guarda el testimonio de la tradición religiosa en la zona.
En Secadura, destaca la iglesia parroquial, que conserva una valiosa lauda sepulcral del siglo XV, un sagrario de piedra del siglo XVII y un retablo de gran mérito artístico. Por su parte, en San Miguel de Aras se encuentra el santuario de Nuestra Señora de los Palacios, una construcción religiosa del siglo XVI enclavada en un entorno natural privilegiado, que acoge parte de la devoción popular del municipio.
Bádames y San Miguel de Aras: núcleos históricos y espirituales
Bádames es la capital de Voto y uno de sus enclaves más significativos tanto por su importancia histórica como por su desarrollo urbanístico y patrimonial. Su entorno natural, presidido por la ría de Treto, confiere al pueblo una belleza singular que se complementa con un paisaje agrícola fértil, producto de la influencia del cercano valle del Asón. El núcleo urbano de Bádames conserva casas montañesas, casonas solariegas con escudos y palacetes que reflejan la prosperidad de antaño, entre ellos, el citado palacio de los Ruiz de la Escalera.
Por otro lado, San Miguel de Aras es el corazón histórico del municipio, la antigua sede de la Junta de Voto. Este pequeño núcleo, escondido entre marismas y montes, fue también centro de producción artística, especialmente gracias al trabajo de los canteros de Trasmiera, conocidos en toda Cantabria por su maestría tanto en obra civil como en construcción religiosa. En esta localidad se pueden visitar la iglesia parroquial y el palacio de los Cerecedo-Alvear, ambos del siglo XVIII, con escudos heráldicos y detalles ornamentales que atestiguan el prestigio de las familias locales.
Naturaleza, rías y biodiversidad
El entorno natural de Voto es uno de sus mayores activos. Las rías de Limpias, Rada y Treto surcan el municipio, alimentando los humedales y configurando un paisaje singular en el que conviven la vegetación autóctona, aves migratorias y ecosistemas de gran valor ecológico. El hecho de formar parte del Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel implica que la conservación y el turismo sostenible son parte esencial del presente y futuro del municipio.
Tradición y esencia montañesa
Voto es, ante todo, un municipio que ha sabido conservar su esencia rural y montañesa, con una población que, si bien ha visto mermado su número con el paso del tiempo, mantiene vivas las tradiciones de su tierra, el respeto por el paisaje y un modo de vida tranquilo y vinculado al territorio. Su combinación de historia, arte, patrimonio arqueológico y naturaleza lo convierte en uno de los rincones más especiales de Cantabria oriental, ideal para quienes buscan descubrir una parte menos conocida pero profundamente auténtica de la comunidad.