La joya rural que fue balneario de élites y hoy es refugio de caminantes
Situado en el municipio de Entrambasaguas, Hoznayo es un pequeño y acogedor pueblo cántabro que destaca por su entorno natural, su legado vinculado al agua y su estratégica ubicación a medio camino entre la costa y el interior de la región. A tan solo 20 minutos de Santander y bien comunicado por carretera, Hoznayo representa una puerta de entrada al paisaje verde de los Valles Pasiegos y a la tradición balnearia de Cantabria.
Una localidad marcada por el agua
Uno de los grandes protagonistas de Hoznayo es el manantial natural que brota en su entorno, cuyas aguas se embotellan desde hace más de un siglo. El pueblo fue sede del histórico Balneario de Fuente del Francés, construido a finales del siglo XIX y célebre por las propiedades curativas de sus aguas sulfurosas. Atraía a visitantes de toda España en busca de tratamientos médicos naturales. Aunque el balneario original fue reconvertido y su uso ha cambiado, el prestigio del agua de Hoznayo se mantiene vigente, especialmente a través de marcas de agua mineral como Fuencisla, aún conocidas en el norte del país.
Naturaleza y rutas para disfrutar
Hoznayo se encuentra rodeado por un entorno de gran riqueza paisajística, caracterizado por ríos, humedales, praderas y pequeños bosques atlánticos. El río Aguanaz, que atraviesa el municipio, es ideal para realizar paseos por senderos fluviales, observación de fauna y rutas familiares. Las zonas cercanas ofrecen también acceso a rutas más extensas que conectan con los Valles Pasiegos, haciendo de Hoznayo una parada ideal para excursionistas y amantes de la naturaleza.
Muy cerca se encuentran también espacios protegidos como el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, y atractivos naturales como La Cavada, el alto de Alisas o el monte Vizmaya, todos a menos de media hora en coche.
Patrimonio arquitectónico y religioso
En el casco urbano de Hoznayo destaca la Iglesia de Santa María, de origen medieval y reformada en los siglos posteriores, así como varias casas señoriales y casonas montañesas, testimonio del pasado hidalgo y agrario del valle. El núcleo urbano conserva un perfil tradicional, con edificaciones de piedra, balcones de madera y calles tranquilas que conservan la atmósfera de la Cantabria rural.
Además, en el entorno del municipio existen vestigios de arquitectura civil ligada a la antigua actividad hidráulica, como molinos de agua, lavaderos, fuentes y canales.
Gastronomía local y tradición
La cocina en Hoznayo y su entorno es un reflejo de la tradición montañesa, con protagonismo de los guisos, carnes de vacuno, quesadas y sobaos pasiegos. La cercanía al litoral permite también el acceso a pescados frescos en los restaurantes de la zona. En los últimos años, han aparecido pequeños establecimientos familiares y casas rurales con encanto, que combinan la tradición culinaria con propuestas más modernas. Entre ellos, algunos se sitúan en antiguos caserones rehabilitados que conservan el sabor del pasado.
Hoznayo es hoy un lugar de paso y de estancia, apreciado por su tranquilidad, su entorno natural y su conexión con la historia balnearia de Cantabria. Su riqueza natural, su agua medicinal, su entorno rural bien conservado y su cercanía a la costa lo convierten en una opción atractiva tanto para los visitantes que buscan desconexión como para aquellos interesados en rutas culturales y paisajísticas.