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Ajo, el rincón de Cantabria elegido por esta pareja de famosos de moda

Los nachos de Distrito 23. / D23
Un viaje inesperado que desvela su lado más íntimo y natural

La Semana Santa de 2025 ha dejado, entre procesiones y viajes, una estampa inesperadamente entrañable: Ana Mena y Óscar Casas han compartido unos días de desconexión y calma en Ajo, un pequeño pueblo costero de Cantabria. Su presencia ha sido recibida con naturalidad y afecto por los vecinos de la localidad, donde los hermanos Casas ya son habituales, y esta vez, la cantante malagueña se sumó a esa tradición familiar de buscar refugio en el norte.

Ajo, el rincón que enamora en silencio

Con apenas 1.600 habitantes, Ajo es un destino que seduce desde la sencillez. Sus calles tranquilas, la cercanía del mar, las colinas verdes que lo abrazan y la amabilidad de su gente lo convierten en un refugio ideal para quienes buscan alejarse del ruido. En este entorno es donde Óscar Casas ha encontrado un lugar al que volver. Según cuentan los lugareños, no es raro verle en los bares del pueblo, en la taberna de siempre, disfrutando del paisaje o conversando como un vecino más.

Esta vez, quien lo acompañó fue Ana Mena, una de las artistas más destacadas del panorama musical español e internacional, y juntos se dejaron ver en Distrito 23 Gastrobar, uno de los locales más modernos del lugar. El restaurante compartió una foto en sus redes sociales con un mensaje cálido:

“Muchas gracias como siempre, Óscar Casas, por tu visita y bienvenida al pueblo, Ana Mena. Nos encanta veros por aquí”.

Una imagen vale más que mil palabras, y en ella, la pareja aparece sonriente, relajada, integrados en la vida sencilla del norte.

Un amor discreto entre acantilados y hamburguesas gourmet

Esta escapada no es la primera vez que Ana Mena y Óscar Casas comparten planes lejos de las cámaras. Semanas antes ya habían sido fotografiados juntos en las playas de Málaga, en actitud cariñosa, durante el Festival de Cine. Ahora, el destino elegido ha sido más íntimo y reposado, ideal para perderse entre paisajes verdes y aire limpio.

En Distrito 23 Gastrobar, el lugar que ha conquistado a la pareja, se ofrece una carta que mezcla lo mejor de la tradición cántabra con un enfoque moderno y creativo. Destacan platos como el queso curado de oveja de Cantabria, las hamburguesas premium (una de ellas, con foie y reducción de oporto), y especialidades como el pulpo a la plancha con puré de patata. La decoración, con luces tenues y ambiente acogedor, parece pensada para noches largas de charla, risas y complicidad.

Para Ana Mena, esta visita a Cantabria ha sido probablemente un primer acercamiento a un entorno que Óscar ya ha convertido en una especie de santuario personal.

Óscar Casas y Ana Mena en Distrito 23. / D23

Romanticismo rural: donde el mar encuentra la montaña

Es curioso cómo los lugares más pequeños pueden albergar las historias más íntimas. Ajo, más allá de sus paisajes, representa un estilo de vida: tranquilo, cercano, auténtico. Allí no hay paparazzi escondidos, ni flashes, ni alfombras rojas. Solo un pueblo que sabe acoger con calidez a quienes se acercan con respeto.

Para Óscar Casas, que ha mostrado en más de una ocasión su sensibilidad artística y humana, este rincón de Cantabria parece tener un valor simbólico. Y que haya elegido compartirlo con Ana Mena no es un gesto menor. Habla de confianza, de querer mostrarle a alguien especial un lugar que forma parte de su mundo privado.

De los focos al silencio: el norte como refugio emocional

Este tipo de escapadas están lejos del turismo masificado. Son momentos de pausa, de contacto con lo esencial, de reencuentro con uno mismo y con el otro. En Ajo no hay ostentación, pero sí verdad. Y tal vez por eso, una pareja como Ana Mena y Óscar Casas, acostumbrada al vértigo de la fama, ha encontrado allí un paréntesis.

La naturalidad con la que los vecinos los han acogido –con saludos, sin agobios, con agradecimientos sinceros en redes sociales– refleja el carácter hospitalario del lugar. Ajo no necesita presumir de ser un destino de moda: su mayor lujo es la calma.