La Zona de Bajas Emisiones, “una máquina de recaudar multas”
Una nueva publicación en redes sociales denuncia que el proyecto de la Zona de Bajas Emisiones es “una trampa disfrazada de ecologismo”
El colectivo ciudadano Salvar Torrelavega ZBE ha lanzado una dura crítica al alcalde de la ciudad, Javier López Estrada (PRC), al que acusan de convertir la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) en un “nuevo mecanismo recaudatorio” con el que llenar las arcas municipales “a base de sanciones”. La denuncia se ha hecho viral a través de una publicación en redes sociales que recoge un cartel institucional acompañado de numerosos símbolos de dinero, en clara alusión a los intereses económicos que —según denuncian— se esconden tras el proyecto.
“Mientras el alcalde vende la ZBE como una oportunidad para ‘hacer entre todos una ciudad más habitable’, la realidad es bien distinta”, critican desde la plataforma, señalando que el verdadero objetivo no sería la mejora ambiental, sino generar ingresos vía multas.
Una ZBE que llega sin consenso ni sensibilidad
Desde Salvar Torrelavega ZBE aseguran que la medida, lejos de mejorar la calidad del aire “de forma real”, tendrá un impacto inmediato y negativo en la ciudadanía: limitando el acceso al centro de miles de personas, perjudicando al comercio local y multiplicando las sanciones.
A su juicio, se trata de una medida impuesta, sin diálogo ni escucha a vecinos ni comerciantes, y que se enmarca dentro de lo que califican como una gestión “descontrolada” de los recursos públicos por parte del gobierno PRC-PSOE. En sus publicaciones, citan ejemplos de gasto excesivo, obras faraónicas y contratos innecesarios, mientras se recurre —dicen— a medidas “coactivas” para financiar esa misma política de derroche.
El cartel de la discordia
El cartel en cuestión utiliza el lema institucional de la ZBE —“Hagamos entre todxs una ciudad más habitable”— y lo rodea de bolsas de dinero y símbolos de dólar, insinuando que el trasfondo de esta iniciativa es puramente económico. Junto a la imagen aparece el alcalde sonriendo, una elección que ha sido interpretada como símbolo del supuesto cinismo político detrás de la campaña oficial.
Reclaman una política realista y participativa
El colectivo exige al Ayuntamiento “soluciones reales, no trampas disfrazadas de ecologismo”. Consideran que en una ciudad que sufre “falta de servicios, comercios en cierre continuo y un centro en declive”, la prioridad debería ser la reactivación del tejido económico, y no penalizar aún más a quienes viven, trabajan o compran en el municipio.
También critican la opacidad del proceso, y reclaman transparencia en la implantación, revisión de la normativa, y una moratoria más amplia para evitar efectos colaterales sobre la población más vulnerable.