La capital del Besaya enfrenta una gran crisis mientras López Estrada se centra en cambiar nombres de calles
En medio de una ciudad que necesita abordar problemas de infraestructura, empleo y seguridad, el gobierno del PRC-PSOE ha decidido centrarse en una iniciativa que muchos consideran innecesaria en este momento: cambiar el nombre de las nuevas calles y espacios municipales para incluir nombres de mujeres. Esta propuesta, que no afecta a las calles ya existentes, busca sumarle al callejero local un enfoque más inclusivo y visibilizar a las mujeres en el espacio público, pero, como veremos, no deja de ser una medida que distrae de los problemas más acuciantes de Torrelavega.
La propuesta: ¿Realmente necesario en este contexto?
La concejala, Patricia Portilla, ha explicado que, como parte de un esfuerzo por feminizar el espacio urbano, se planea que una de cada tres nuevas calles o espacios públicos lleve el nombre de una mujer. Esta medida no reemplazará ningún nombre ya existente, sino que se implementará solo en futuros desarrollos urbanos como nuevas avenidas, plazas o centros cívicos. Además, se ha invitado a los ciudadanos a proponer nombres de mujeres a través del Centro Municipal de Igualdad ‘Espacio Mujeres’, lo cual es una propuesta participativa que busca involucrar a la comunidad en este proceso.
Sin embargo, en un contexto en el que Torrelavega enfrenta problemas de mayor urgencia, como la falta de empleo, el deterioro de sus infraestructuras y el aumento de la inseguridad, esta propuesta parece ser más un gesto político que una solución a las necesidades reales de los torrelaveguenses.
¿Una prioridad para los torrelaveguenses?
Mientras Torrelavega enfrenta dificultades reales, como la falta de servicios públicos eficientes y el estancamiento de la economía local, el gobierno de López Estrada opta por una política simbólica. El cambio de nombres de calles no resolverá ni la alta tasa de desempleo ni la creciente delincuencia que afecta a muchos barrios. A pesar de las necesidades urgentes, el enfoque en cambiar nombres de calles parece más una estrategia de fachada que una verdadera respuesta a los problemas cotidianos de los ciudadanos.
El propio proyecto, encabezado por la concejala de Igualdad, Patricia Portilla, ha suscitado críticas por su falta de enfoque en los problemas estructurales de la ciudad. Aunque el cambio tiene como objetivo visibilizar a las mujeres en el espacio público, la propuesta ignora el hecho de que el callejero actual ya es conocido por los habitantes de la ciudad. ¿Realmente cambiar el nombre de una calle hará la diferencia en la vida diaria de los torrelaveguenses?
El PRC-PSOE y la política del gestismo
La administración de López Estrada parece estar atrapada en la política del gestismo, donde se priorizan medidas superficiales que generen titulares pero que carecen de un impacto real en la vida cotidiana de los ciudadanos. En lugar de centrarse en resolver problemas urgentes, como la creación de empleo o la mejora de la seguridad, el gobierno de Torrelavega dedica esfuerzos a una propuesta que no cambiará las circunstancias de los torrelaveguenses en el corto ni en el largo plazo.
Además, hay algo particularmente desconcertante en este tipo de políticas: la idea de que el nombre de una calle pueda, de alguna manera, mejorar la vida de los ciudadanos. El callejero actual está en pleno funcionamiento y no parece ser una prioridad para los residentes de la ciudad, que prefieren ver avances concretos en áreas como el bienestar social, el empleo y el mantenimiento de la infraestructura urbana.
El verdadero reto de Torrelavega
Es cierto que las políticas de igualdad de género deben seguir siendo una prioridad, pero también lo es que Torrelavega necesita una gestión más eficiente de sus recursos para resolver los problemas cotidianos. El verdadero desafío de Torrelavega es enfrentar sus problemas estructurales: mejorar los servicios públicos, promover un empleo de calidad y fomentar una educación adecuada para las nuevas generaciones. Mientras el gobierno local se enfoca en cambiar placas y nombres, los ciudadanos siguen enfrentando dificultades cotidianas que requieren atención inmediata. Las infraestructuras deterioradas y la inseguridad creciente no pueden ser solucionadas con políticas de “buenas intenciones” que solo sirven para adornar los titulares.