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Cantabria guarda un cementerio único en España... y casi nadie sabe que existe

Vista general de Torrelavega. / A.E

Está en Campuzano, Torrelavega, y fue creado para quienes no podían ser enterrados en suelo religioso. Un lugar para masones, republicanos y librepensadores que hoy forma parte del patrimonio democrático de la región

En un rincón discreto del barrio de Campuzano, al suroeste del casco urbano de Torrelavega, se encuentra uno de los lugares históricos más singulares de Cantabria: el cementerio civil de Torrelavega, también conocido como cementerio de Campuzano. Este espacio funerario fue inaugurado en el siglo XIX tras la separación oficial entre Iglesia y Estado, y se convirtió en uno de los primeros cementerios civiles de España, destinado a personas no católicas, librepensadores, masones, republicanos y excomulgados que no podían ser enterrados en cementerios parroquiales.

Un hito en la historia funeraria y política del norte de España

Durante siglos, en la España católica, los cementerios estaban bajo control eclesiástico y solo permitían el entierro de fieles bautizados y practicantes. Sin embargo, tras los procesos de secularización del siglo XIX —especialmente durante la Revolución Liberal y el sexenio democrático (1868-1874)—, el Estado comenzó a autorizar y promover la creación de cementerios civiles, gestionados por ayuntamientos o entidades laicas.

Torrelavega fue pionera en aplicar esta reforma: a finales del siglo XIX, impulsó la habilitación de un cementerio independiente del control religioso, en el entonces periférico barrio de Campuzano. Este espacio, pequeño y silencioso, se convirtió en símbolo del pensamiento ilustrado, reformista y progresista en Cantabria.

Un lugar para los olvidados… y los valientes

El cementerio civil de Campuzano acogió los restos de intelectuales, militantes republicanos, masones, librepensadores y ciudadanos excomulgados que no encontraban lugar en los cementerios eclesiásticos. Muchos de ellos jugaron un papel activo en la vida política, cultural y social de Torrelavega y su comarca.

Entre sus lápidas aún pueden encontrarse símbolos masónicos, inscripciones laicas y epitafios con citas ilustradas, testimonio del carácter ideológico de quienes descansan allí. Se trata de un espacio sobrio, sin cruces cristianas, con estructura austera y atmósfera serena, que contrasta con otros cementerios más ornamentados.

Un patrimonio silencioso, poco conocido y aún conservado

A pesar de su importancia histórica y simbólica, el cementerio civil de Campuzano sigue siendo un lugar poco conocido incluso entre los propios vecinos de Torrelavega. Su acceso es discreto, y rara vez aparece en rutas turísticas o publicaciones culturales, lo que contribuye a su atmósfera de recogimiento.

No obstante, asociaciones culturales y memorialistas han reivindicado en los últimos años la necesidad de conservar, señalizar y difundir este espacio, que forma parte del patrimonio democrático y progresista de la región. También se ha planteado su integración en rutas educativas y de memoria histórica, como ya ocurre en otras ciudades españolas con cementerios civiles emblemáticos, como el de Madrid o el de La Carriona (Avilés).