Dicen que las mejores palmeras de chocolate de Cantabria están en esta calle de Torrelavega
Se trata de La Asunción, un obrador familiar que guarda entre sus vitrinas uno de los secretos mejor guardados de la repostería cántabra: unas palmeras de chocolate que rozan la perfección.
Un obrador con alma y mucha mantequilla
Al frente de este negocio, con aire de tradición y manos expertas, está Guillermo Pardo Rojo, representante de la segunda generación de panaderos de la familia. Desde 1998, él, junto con su familia y un equipo de 14 personas, mantiene viva la esencia de una panadería que ha hecho de lo artesanal su bandera.
“La llevamos entre todos”, comenta Guillermo con humildad, mientras las bandejas de bollería siguen saliendo del horno. Y entre esas piezas recién hechas, hay una que brilla con luz propia: la palmera de chocolate.
El secreto está en el hojaldre
Crujientes, aromáticas y bañadas en chocolate con mimo, las palmeras de La Asunción se elaboran con un hojaldre 100% de mantequilla, sin aditivos ni conservantes. Ese aroma inconfundible que envuelve el local, el crujido al primer bocado, y el equilibrio perfecto entre dulzor y textura, convierten a estas palmeras en un manjar inigualable.
Hay para todos los gustos: chocolate con leche, blanco, yema o incluso versiones mini y rellenas de nata, pero si hay una variedad que reina entre los clientes, son las clásicas de chocolate con leche. Las más vendidas, las más deseadas y las que nadie olvida tras probarlas.
No solo palmeras: rosquillas con alma de abuela
Aunque las palmeras sean la estrella indiscutible, las rosquillas de anís de La Asunción también tienen legiones de seguidores. Ese sabor a receta de antaño, que recuerda a las sobremesas familiares, ha convertido a este dulce en otra de las especialidades por las que muchos hacen parada obligatoria en este obrador torrelaveguense.
Una parada obligatoria para golosos sin remedio
Quien viaja a Torrelavega no debería marcharse sin probar uno de los dulces más auténticos de Cantabria. Porque en La Asunción no solo se hornean palmeras; se hornea tradición, cariño y un saber hacer que ha pasado de generación en generación.
Y si el olfato no te guía hasta allí, hazle caso al boca a boca: las mejores palmeras de chocolate de Cantabria están en Torrelavega, y tienen nombre propio.