Torrelavega, en caída libre: endeudamiento millonario y un gobierno socialista sin rumbo
El endeudamiento del Ayuntamiento alcanzará los 40 millones de euros mientras la industria sigue desapareciendo y el PRC-PSOE no reacciona
A la incertidumbre sobre la instalación de Bondalti, cuya refinería de litio verde podría acabar en Portugal, se suma la salida inminente de otra empresa relevante, que ha comenzado a desmantelar parte de sus instalaciones. Con cada cierre o deslocalización, la ciudad pierde empleo, ingresos y competitividad, mientras el equipo de gobierno municipal, liderado por Javier López Estrada (PRC) en coalición con el PSOE, sigue sin presentar un plan claro para evitar la desindustrialización total.
Una deuda multimillonaria sin margen de maniobra
Según ha detallado el concejal de Economía y Hacienda, Pedro Pérez Noriega, en una entrevista en la Cadena Ser, la previsión de endeudamiento municipal alcanzará entre 35 y 40 millones de euros en los próximos años. El pago de esta deuda supondrá un gasto anual de entre 5 y 6 millones de euros, lo que equivale al 8-10% del presupuesto municipal.
Este escenario compromete seriamente la capacidad del Ayuntamiento para abordar nuevos proyectos, obligándolo a una política de austeridad forzada. Sin margen de maniobra, el gobierno local ha admitido que no podrá asumir nuevas iniciativas de gran envergadura, salvo que lleguen importantes fondos externos, algo que no está garantizado.
Las prioridades estarán centradas en:
- El soterramiento ferroviario, una obra de más de 100 millones de euros, de los cuales el Ayuntamiento debe asumir una parte.
- La reforma del Palacio Municipal, que ha disparado su coste inicial.
- Mantenimiento de servicios esenciales, sin margen para nuevos desarrollos urbanos o industriales.
El cierre de Sniace, que aportaba más de un millón de euros anuales en tasas y servicios al Ayuntamiento, ha agravado aún más la situación. Con menos ingresos y más compromisos financieros, Torrelavega se enfrenta a una década de restricciones económicas.
Bondalti y la fuga empresarial: otro golpe a la industria
Mientras el Ayuntamiento se endeuda, la industria sigue desapareciendo. La multinacional Bondalti, que en un principio proyectó su refinería de litio verde en Torrelavega, sigue sin tomar una decisión definitiva, pero la posibilidad de que la inversión se traslade a Portugal gana cada vez más fuerza.
El proyecto de Bondalti no era una simple fábrica, sino una inversión clave para la reindustrialización de la comarca, alineada con los objetivos europeos de movilidad sostenible y transición energética. La compañía ya había recibido 15 millones de euros a través del programa STEP (Strategic Technologies for Europe Platform), pero la falta de incentivos locales y la competencia fiscal de Portugal están inclinando la balanza en su contra.
Los principales factores que amenazan la instalación del proyecto en Torrelavega son:
- Burocracia excesiva y falta de incentivos municipales.
- Mayor competitividad fiscal en Portugal, con impuestos más bajos y ayudas directas.
- Falta de infraestructuras adecuadas y ecosistema industrial consolidado.
- Pasividad del Ayuntamiento en la captación y retención de empresas.
A la incertidumbre sobre Bondalti se suma la inminente salida de otra empresa que ya ha iniciado su proceso de deslocalización. Su marcha confirma que Torrelavega no es competitiva para la industria, y el Ayuntamiento, lejos de reaccionar, permanece inmóvil mientras las empresas se van.
Torrelavega, una ciudad sin rumbo
El deterioro del tejido productivo no solo afecta al empleo y la inversión, sino que tiene consecuencias directas en el comercio, la vivienda y la demografía.
Los problemas se acumulan:
- El comercio local se apaga, con un creciente número de establecimientos cerrados.
- El sector inmobiliario se estanca, sin grandes desarrollos ni inversión en vivienda asequible.
- Los jóvenes abandonan la ciudad, sin oportunidades laborales y con mejores perspectivas en otras regiones.
El PRC-PSOE, en lugar de proponer medidas concretas para atraer inversión y fomentar la industria, sigue apostando por una política de inacción, confiando en proyectos a largo plazo como el soterramiento, cuya rentabilidad real está por verse.
Torrelavega está al borde de una crisis irreversible. La combinación de una deuda millonaria, la fuga de empresas y la falta de estrategia municipal han colocado a la ciudad en una posición de extrema fragilidad.