Europa flexibiliza los plazos ambientales

Los socialistas del PRC mantienen su ZBE rígida mientras Europa afloja restricciones climáticas

Calle Joaquín Hoyos, completamente vacía en hora punta, reflejando el impacto de la Zona de Bajas Emisiones en la actividad
Mientras la Unión Europea opta por la transición gradual y el sentido común, el Ayuntamiento de Torrelavega, sostenido por Javier López Estrada (PRC), insiste en una Zona de Bajas Emisiones (ZBE) dura, llena de cámaras y multas, que penaliza a vecinos, autónomos y visitantes.

La Unión Europea ha decidido dar marcha atrás parcialmente en su hoja de ruta medioambiental. Ya no será obligatorio eliminar completamente los vehículos de combustión en 2035, como se había anunciado. La nueva normativa solo exigirá que las emisiones se reduzcan un 90% respecto a los niveles de 2021, dando margen a los Estados para adoptar transiciones graduales, adaptadas y realistas.

La pregunta que muchos vecinos se hacen es inevitable:
¿Por qué en Torrelavega seguimos con una Zona de Bajas Emisiones (ZBE) rígida, sancionadora y plagada de cámaras, si ni siquiera Europa la exige?


Una medida desproporcionada, impopular y mal implantada

La calidad del aire en Torrelavega es buena. No hay episodios graves de contaminación ni niveles preocupantes de partículas. Aun así, el alcalde Javier López Estrada, del PRC, ha decidido mantener la ZBE y su sistema automático de multas, que muchos ya consideran una máquina recaudatoria más que una política ambiental efectiva.

Lejos de introducir criterios de proporcionalidad, como han hecho otras ciudades españolas, el Ayuntamiento mantiene un modelo inflexible, sancionador y sin consenso, que expulsa del centro a miles de vecinos con vehículos antiguos. Muchos de ellos son personas mayores, trabajadores autónomos o familias humildes que no pueden permitirse comprar un coche nuevo.


Comercio herido, calles vacías

Los efectos ya se dejan notar: cientos de comercios del centro histórico muestran carteles de protesta con el lema “Salvar Torrelavega de una ZBE ruinosa”. Según varios testimonios de comerciantes, desde que comenzaron las multas, las ventas han caído, el tráfico peatonal se ha reducido y muchos visitantes han optado por irse a centros comerciales del extrarradio donde no se aplica ninguna restricción.

“No se puede hablar de sostenibilidad sin cuidar también lo social y lo económico. Esto está matando el centro”, afirma un representante de los afectados.


Europa ofrece alternativas; Torrelavega impone sanciones

La UE ha optado por un camino más sensato. Reconoce que la transición ecológica debe hacerse sin destruir empleo ni empujar a la exclusión a quienes menos tienen. Por eso, ha aprobado medidas que permiten vehículos híbridos, biocombustibles y nuevas tecnologías, siempre que se cumpla la reducción de emisiones sin necesidad de prohibir.

Torrelavega, sin embargo, va en sentido contrario. Y lo hace, además, sin haber culminado el soterramiento de FEVE, sin ampliar el transporte público y sin consenso vecinal.


Una exigencia vecinal: moratoria ya

Desde plataformas ciudadanas como Salvar Torrelavega, se exige al alcalde que rectifique de inmediato y que al menos suspenda las sanciones hasta que se terminen las obras del soterramiento, que mantendrán colapsada la ciudad durante años.

“No es justo que mientras Europa afloja, aquí nos sigan apretando”, resume una vecina afectada.