tanos y sus calles

Tanos... «¿Quién decidió borrar nuestra historia?»

Vista de la Av. de Joaquin Fernandez Vallejo, en Tanos.

Vecinos de Tanos denuncian el cambio de nombres en sus calles sin consulta previa y reclaman respeto por la identidad del barrio.

Una mañana cualquiera… y todo cambió
En Tanos, las calles no son meras vías de paso: son raíces. Son los recuerdos del niño que iba a la escuela por Los Anchos, del abuelo que aún llama La Castañera a la esquina donde creció, de generaciones que no necesitan placas para saber dónde están. Por eso, cuando este invierno comenzaron a aparecer nuevas señales con nombres desconocidos, la confusión se tornó indignación.

«¿Qué necesidad había de hacer esto? ¿Quién se cree con derecho a borrar lo que somos?», se pregunta un vecino que prefiere no dar su nombre. Tiene miedo a represalias. «En este barrio nos conocemos todos. Y muchos pensamos igual: es un gasto innecesario, un atropello a nuestra memoria».

"Miguel de Unamuno"... donde nunca estuvo
El desconcierto comenzó con una señal: una calle sin nombre oficial aparecía de repente rebautizada como 'Miguel de Unamuno'. A los pocos días, aparecieron otras: Mies de Mejí, Quimaranes, Las Palmeras... nombres ajenos a la tradición del barrio, sin conexión emocional ni geográfica.

«Fue surrealista», comenta F. G., uno de los vecinos. «Nos enterábamos de los cambios paseando. Nadie nos preguntó. Y eso duele».

Un proyecto dormido… que despertó sin avisar
Según A.P., otro vecino, el origen está en una aprobación plenaria de 2001 que nunca se llegó a aplicar. Dormida durante más de dos décadas, esa lista de nombres fue activada de nuevo en febrero de 2025… sin consulta ni aviso.

«La reacción fue inmediata. Y tuvo efecto», reconoce Gómez. La presión ciudadana logró paralizar la instalación de nuevas placas. Entonces sí, el alcalde pidió diálogo. «Nos pidió una propuesta desde el barrio. Y nos pusimos a ello. Pero todo esto se podía haber evitado».

Un nuevo callejero, con alma y consenso
Gracias al trabajo vecinal, nació una propuesta participativa que respeta la memoria oral y colectiva de Tanos. Los nombres históricos, los lugares que los mayores siguen reconociendo, han sido recuperados y propuestos como alternativa.

«No es solo una cuestión de nostalgia», afirma el vecino anónimo. «Es que este barrio tiene necesidades reales: calles sin asfaltar, aceras rotas, luminarias obsoletas. Y mientras tanto, el Ayuntamiento gasta dinero en cambiar señales. ¿Dónde están las prioridades?»

El malestar, aunque hoy más silencioso, persiste. La confianza rota no se recupera con un simple gesto. Y los vecinos lo saben.

El valor de un nombre
«Cambiar un nombre es cambiar una historia. Y no estamos dispuestos a que lo hagan sin nosotros», resume Gómez. Tanos ha hablado, y esta vez, espera ser escuchado.