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El Diario de Cantabria

La Inmobiliaria vuelve a su "normalidad"

Terrazas vacías, vallas a medio quitar y un furgón de la policía nacional dando vueltas por las calles fue lo más destacable del día en este barrio torrelaveguense, que ha dejado atrás el cordón sanitario

Varias personas esperan en la entrada de la Panadería Sordo en el barrio de La Inmobiliaria en Torrelavega. / Pedro Puente Hoyos
Varias personas esperan en la entrada de la Panadería Sordo en el barrio de La Inmobiliaria en Torrelavega. / Pedro Puente Hoyos
La Inmobiliaria vuelve a su "normalidad"

Los vecinos del barrio de La Inmobiliaria, en Torrelavega, han podido por fin este viernes salir con cierta normalidad a la calle después de dos semanas confinados en sus casas por la evolución de la COVID-19, pero lo han hecho a cuentagotas debido a la lluvia que ha caído hoy en Cantabria.

Durante esta mañana, pasada por agua, se ha visto a poca gente por las calles de la Inmobiliaria, y es que el frío y la lluvia no han invitado a mucho más en este barrio, que además tiene la mayoría de sus locales con la persiana bajada.

Terrazas vacías, vallas a medio quitar y un furgón de la Policía Nacional dando vueltas por las calles que hasta hace pocas horas estaban cerradas ha sido lo más destacable del día en este barrio torrelaveguense, que ha dejado atrás el cordón sanitario que se le impuso hace dos semanas por el aumento de casos de coronavirus.

El pasado miércoles, el Barrio de la Inmobiliaria tenía una incidencia acumulada en los últimos siete días de 513 casos por cada cien mil habitantes, según los datos que ofreció la directora de Salud Pública, Paloma Navas, quien explicó que la cadena de contagios ha parado, pero es necesario mantener la "máxima prudencia".

El consejero de Sanidad, Miguel Rodríguez, añadió que, pese a que la evolución en La Inmobiliaria ha sido "muy favorable en los últimos días", su departamento va estar "especialmente vigilante" una vez se levante el cordón, y en el caso de que se observara un cambio de tendencia, volvería a plantearse tomar medidas concretas en el barrio o incluso en el municipio si fuese necesario.

De momento se han empezado a quitar los grandes bloques de hormigón que impedían la salida por carretera de esa parte del barrio confinada en la que viven unas 6.500 personas.

La dueña de un bar cercano, que tuvo la suerte de no ser confinado por poco más de 10 metros, señala que ha empezado a ver personas que llevaban días sin salir a la calle.

Sin embargo, añade que el tiempo no ha invitado a hacer ningún plan ni a tomar un vino por el barrio, como ocurre otros días. "Ha confinado más la lluvia que el virus", bromea.

La mayoría de personas que se han dejado ver por la calle, o volvían del trabajo, o portaban pequeñas compras, sobre todo de alimentación.

Salvo alguna conversación de bar, tampoco ha habido mucho ambiente dentro de los locales, cuyos dueños, por norma general, se niegan a hablar con los medios de comunicación, visiblemente cansados de esta situación de confinamiento que les ha tocado repetir.

En el plano educativo, hoy seguía cerrado el colegio de este barrio, el José María Pereda, que al contrario que los de Santoña, se cerró en el momento en el que se decretó el confinamiento, e incluso se llegó a utilizar para hacer pruebas PCR a los vecinos. 

Los comerciantes de la Inmobiliaria piden medidas para evitar futuros contagios

La asociación de comerciantes de La Inmobiliaria ha pedido a las instituciones que colaboren implementando medidas para mejorar el entorno y minimizar los futuros contagios, mientras que al ciudadano de a pie le ha pedido que siga "estrictamente" las recomendaciones sanitarias implantadas.

Así lo ha señalado la asociación en una nota de prensa, en la que los comerciantes han asegurado que no es el momento "ni de lamentarse, ni de buscar culpables", sino que es el momento de soluciones.

"La primera vez salimos triunfadores de nuestras cenizas, la segunda hemos aguantado como campeones teniendo en cuenta el desgaste que llevábamos encima desde el primer brote, pero no sabemos si el comercio y la hostelería del que subsisten gran parte de las familias que aquí viven, podrían aguantar una tercera alarma", han señalado los comerciantes.

Por ello, han pedido "un poco de ayuda" con iniciativa a corto plazo "sencillas" como el control exhaustivo de la gente que en su día se fue antes del cierre sanitario y ahora vuelve a sus hogares, obligándoles a que se hagan la PCR para asegurar que el coronavirus no regresa al barrio.

Asimismo, han solicitado un control policial continuado para evitar acontecimientos como los que provocó "este pequeño desastre", y que, a su juicio, se hacen patentes a diario en las calles del barrio de La Inmobiliaria.

"Nuestro barrio está lleno de grandes personas comprometidos con él porque simplemente es nuestro hogar, nuestro comercio, nuestra hostelería y sobretodo nuestras gentes", ha concluido la asociación.

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