La falta de mantenimiento deja inutilizada la pasarela colgante de La Viesca
Una inspección técnica detecta daños relevantes en las uniones del tablero, la barandilla y la malla de protección. El Ayuntamiento mantendrá abierto con importantes restricciones el paso metálico de La Barquera.
El deterioro acumulado ha terminado imponiéndose. El Ayuntamiento de Torrelavega ha ordenado el cierre inmediato de la pasarela colgante de La Viesca después de que un informe técnico detectara deficiencias relevantes que impiden garantizar plenamente la seguridad de las personas que la utilizan.
La clausura no responde a un daño puntual ni a un accidente reciente. El documento enumera problemas en diferentes componentes de la infraestructura: uniones del tablero, tornillería, pavimento antideslizante, barandillas, malla de cerramiento y señalización. Una relación de desperfectos que evidencia una conservación insuficiente y obliga ahora a impedir completamente el paso.
La decisión deja fuera de servicio uno de los accesos más utilizados al Parque de La Viesca, un espacio frecuentado diariamente por paseantes, corredores y ciclistas. El Ayuntamiento anuncia ahora una rehabilitación integral, pero no concreta cuánto costará, cuándo comenzará ni durante cuánto tiempo permanecerá cerrada la pasarela.
El deterioro no apareció de un día para otro
Los técnicos señalan que los cables principales, los pilonos y sus anclajes presentan, en términos generales, un estado aceptable. Sin embargo, han localizado daños de especial importancia en el sistema que sostiene el tablero sobre las péndolas.
También se han identificado deficiencias en las conexiones entre los diferentes segmentos de la plataforma, pérdida del recubrimiento antideslizante, tornillos deteriorados y desperfectos en la barandilla y la malla lateral.
Ninguno de estos elementos se degrada de manera repentina. El estado descrito por el informe plantea preguntas inevitables sobre la frecuencia y profundidad de las inspecciones realizadas durante los últimos años y sobre las inversiones dedicadas al mantenimiento de la pasarela.
Una conservación preventiva adecuada debería servir precisamente para detectar y corregir estos problemas antes de que alcancen una dimensión capaz de obligar al cierre completo de una infraestructura pública.
En este caso, el Ayuntamiento ha actuado cuando el informe técnico ya aconseja clausurar el paso hasta ejecutar, como mínimo, las reparaciones urgentes.
Dos meses de restricciones antes del cierre
El Consistorio había limitado el uso de las dos pasarelas sobre el Besaya el pasado mes de mayo, mientras esperaba una evaluación completa de su estado. Desde entonces solo se permitía el paso de una persona cada vez y estaban prohibidos los saltos, las carreras y el acceso con bicicletas o patinetes.
También se desaconsejaba cruzarlas durante episodios meteorológicos adversos.
Aquellas medidas preventivas ya indicaban que existían dudas importantes sobre la conservación de ambas estructuras. Dos meses después, el resultado del estudio confirma que las precauciones no eran exageradas: una de las pasarelas tiene que cerrar completamente y la otra solo puede permanecer abierta con severas limitaciones.
La inspección se ha realizado visualmente y mediante drones en los puntos de difícil acceso. El resultado ofrece ahora una fotografía detallada de unas deficiencias que deberían haberse abordado mediante revisiones periódicas y actuaciones de mantenimiento antes de llegar a la clausura.
Una larga lista de reparaciones pendientes
El informe considera urgente revisar y reparar todas las uniones entre el tablero y las péndolas, intervenir en las conexiones de los diferentes segmentos y sustituir la tornillería deteriorada.
También será necesario recuperar el pavimento antideslizante, reparar la barandilla y la malla de cerramiento y renovar la señalización de seguridad.
A medio plazo se plantea incluso devolver algunas conexiones a su diseño original. Los técnicos recomiendan eliminar soldaduras incorporadas después de la construcción y recuperar las uniones atornilladas entre las péndolas y los largueros longitudinales.
La amplitud de los trabajos demuestra que la actuación no se limitará a una reparación menor. El Ayuntamiento tendrá que redactar y tramitar un proyecto de rehabilitación integral sin que por ahora haya ofrecido un calendario público.
La pasarela de La Barquera tampoco se libra
La inspección tampoco despeja las dudas sobre la pasarela metálica de La Barquera. Su principal problema se encuentra en el tablero de madera, que deberá sustituirse completamente junto con todos sus elementos de fijación.
La estructura podrá mantenerse abierta, pero únicamente bajo las restricciones implantadas en mayo: paso individual, prohibición de correr o saltar, veto a bicicletas y patinetes y recomendación de no utilizarla con mal tiempo.
Además del tablero, los técnicos han detectado procesos de corrosión en distintos elementos metálicos. Será necesario reparar o sustituir las piezas dañadas y establecer un mantenimiento periódico más riguroso.
Por tanto, las dos pasarelas presentan problemas de conservación. Una queda cerrada y la otra continúa funcionando de manera limitada a la espera de unas obras cuya fecha todavía no se conoce.
El coste de llegar tarde
El Ayuntamiento pide comprensión a los ciudadanos y reclama que se respeten el cierre y las restricciones. Esa petición resulta lógica por razones de seguridad, pero no responde a la cuestión principal: cómo se ha permitido que dos accesos fundamentales a La Viesca alcancen semejante grado de deterioro.
La conservación de las infraestructuras públicas no puede consistir en actuar únicamente cuando aparece un informe que obliga a cerrar. Revisar, reparar y anticiparse suele resultar menos costoso que esperar hasta que los daños exijan una rehabilitación integral.
Torrelavega pierde ahora uno de sus pasos peatonales sobre el Besaya en pleno verano y sin una fecha prevista de reapertura. Los vecinos deberán asumir las molestias mientras el Ayuntamiento intenta reparar unas estructuras cuyo deterioro llevaba tiempo avanzando.