26.05.2024 |
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HISTORIAS DE LA CIUDADANÍA

Capaz de atropellar por una plaza de aparcamiento en Torrelavega

Una ciudadana denuncia la negativa de una mujer a permitir que dos ancianas discapacitadas suban a su vehículo. La Policía local justifica la acción, alegando una "ley" inexistente. Prevalece la humanidad sobre la rigidez legal.

Capaz de atropellar por una plaza de aparcamiento en Torrelavega

Una ciudadana denuncia ante los medios de comunicación el trato “inhumano y nada cívico” de una mujer hacia dos ancianas con discapacidad, al “impedir” que un vehículo aparcara junto a ellas para que pudieran subir con ayuda. También denuncia que la Policía Local de Torrelavega tras conocer el relato de ambas partes, no procede a recoger la denuncia de esta ciudadana, sino que, de hecho, “advierte” a esta ciudadana afirmando que “puede acabar siendo la persona denunciada” por reclamar “unos derechos humanos” para su madre y su tía.

En esta historia se van a contar los hechos acontecidos en esta discusión, y se va a exponer “la lógica” que aplican cada una de las partes, para que el lector pueda sacar sus propias conclusiones, y contestar a la siguiente pregunta: ¿Qué prevalece para usted, que dos personas con discapacidad puedan acceder a su vehículo fácilmente, o que una chica sin problemas físicos aparentes no tenga que esperar ni 5 minutos para aparcar donde quiera?

Vayamos a los hechos. Domingo por la mañana de un mes de abril. Una ciudadana, llamémosla con el nombre ficticio, María, está esperando junto a su madre y su tía, ambas con discapacidad física, una de ellas también psíquica y motora, a que su padre acerque el coche hasta la acera donde se encuentran, un coche habilitado con tarjeta de discapacitado, para que puedan subir al vehículo con facilidad, desde la plaza de aparcamiento libre que se encuentra en ese lugar. Cuando el vehículo del padre está aproximándose, aparece delante de él, otro coche con la intención de aparcar en esa plaza, una plaza, hay que decir, que no está habilitada para minusválidos sino que es una plaza normal.

La mujer del vehículo para en doble fila, baja la ventanilla e increpa a esta ciudadana diciendo que se quite que va a aparcar. La ciudadana le responde que está esperando al coche de su padre que viene detrás de ella, para subir a su madre y su tía, discapacitadas, que se encuentran junto a ella, y que cuando suban se van a ir. María le pide a esta mujer que mueva el coche un poco hacia delante y que espere unos minutos a que suban sus familiares y que después podrá aparcar ahí.

En ese momento, la mujer del vehículo le dice que no, y continúa: “pues yo no muevo el coche de aquí, así que a ver cómo aparca su padre el coche”.

María, le dice que está en doble fila interrumpiendo la circulación de la vía pública, ya que es de un solo sentido, y le ruega que si adelanta un poco el coche, su madre y su tía, discapacitadas, podrán subir al vehículo y que se irán, y es ahí donde entonces la mujer podrá aparcar el vehículo sin problemas. Pero la mujer se niega.

Acto seguido, la mujer que va con otra señora que es quien conduce, se baja del vehículo y dice que va a llamar a la Policía Local. Mientras está llamando habla en voz alta y dice: “O se quita o la tendré que pasar por encima con el vehículo, ella verá”, le dice a su acompañante.

Ante estas palabras, María se quita de la plaza de aparcamiento, porque siente que su seguridad está en peligro, y sube a la acera junto a sus familiares, su madre y su tía.

Cuando la Policía Local de Torrelavega le responde al teléfono, la mujer le pregunta al Policía: Hay una chica en una plaza de aparcamiento esperando a que llegue su vehículo y no me deja aparcar, ¿es legal? A lo que el policía responde: “No se puede reservar plaza de aparcamiento”. La mujer lo pone en manos libres para que María escuche al policía, y es lo que hace.

Cuando María ve que la mujer no va quitar su coche, decide pedir a su padre que siga hacia delante y que aparque en otra zona que encuentre para que su madre y su tía puedan subir al coche.

Para ello, ambas ancianas, deberán recorrer más de 500 metros con la dificultad que su movilidad reducida y dolores le producen, para llegar a una zona donde finalmente suben al coche y se marchan.

UNA LÓGICA SIN LEY

La Policía Local de Torrelavega utiliza “la Ley” no escrita y “su lógica” para justificar los hechos de la mujer del vehículo.

Cuando María busca ayuda de la Policía Local de Torrelavega, se encuentra con que los agentes justifican la acción de la mujer basándose en una "ley” que no existe, rehúyen tomar nota de su denuncia y sugieren que ella podría terminar siendo denunciada por insistir, lo que hace que María abandone la intención de hacerlo.

María acude a la oficina de la Policía Local para consultarles si es posible denunciar estos hechos, que considera inhumanos, incívicos y con tintes violentos, unos hechos que retratan a la mujer del vehículo y se cuestiona en qué sociedad estamos viviendo, y pretende encontrar en la policía local a unos agentes que protejan a los ciudadanos más débiles, como son estas dos personas ancianas, frente a personas que no lo son.

Cuando María llega a la oficina, se encuentra con un agente, que escucha su relato, y se queda callado en un primer momento, porque dice no entender a qué ha ido María allí, puesto que es él quien ha cogido la llamada de la mujer y según lo que decía esa mujer, no se puede reservar una plaza de aparcamiento para que otro aparque. “Es la Ley”, dice este policía.

La Ley de Tráfico no hace referencia explícita al hecho de que una  persona guarde una plaza de aparcamiento a otro conductor 

María le indica que esta mujer ha impedido, sin necesidad, que dos ancianas suban a su vehículo, y le explica que minutos después la mujer podría aparcar, y esto es lo que quiere denunciar, pero el policía, negando con la cabeza, le dice que espere y llama a otros dos guardias.

Minutos después llegan otros dos policías locales, y María se encuentra con 3 agentes delante de ella, que escuchan su relato. María desea denunciar este incidente, porque considera “que la mujer ha impedido que dos discapacitadas suban a su vehículo, por el simple hecho de no querer esperar unos minutos para dejarlas subir antes de aparcar ella en la plaza”.

Los tres agentes, entonces le contestan a María: “Usted no tiene derecho a reservar esa plaza”. “Si la mujer estaba delante de su padre, tiene derecho a aparcar”.

María les pregunta: ¿Quién tiene más derecho, la mujer o las ancianas con discapacidad? Los Policías dicen, “si claro, si me pregunta si es de más educación, de buena voluntad, dejar que las ancianas suban, pues si, se lo reconozco, pero la Ley no permite reservar plazas”. A lo que María les pregunta: ¿Qué ley dice eso? María aún está esperando su respuesta.

¿Qué dice la ley al respecto? No hay ninguna norma que prohíba expresamente la práctica de guardar un aparcamiento, pero hay que tener presente que sí existen otras reglas con una amplitud de interpretación lo suficientemente ambigua como para que puedas acabar recibiendo una multa por hacerlo, si un agente de la autoridad lo decide. 

Los Policías no responden ni dicen a María en qué ley se suscribe eso, pero si dicen: “Es la lógica”.

Vayamos a la lógica entonces: María les dice, ¿y qué es más lógico, que la mujer espere un minuto a que las ancianas suban al coche y después ella aparca? O que las ancianas discapacitadas tengan que caminar metros y metros con los dolores de su discapacidad conlleva para subir al coche cuando encuentre otro espacio libre para permitir que la mujer aparque de inmediato?

Una ley que no existe o la lógica. La soberbia o la humanidad. El egoísmo o la amabilidad. ¿En qué sociedad decadente, vacía de respeto por los débiles, estamos viviendo que una mujer no ve más allá de sus narices y su capricho de aparcar en un lugar, sin importarle lo que al de enfrente le esté sucediendo?

Por otro lado, la actitud de la Policía Local de Torrelavega, que aún teniendo delante el relato de María de viva voz, y las circunstancias de su familia, deciden ponerse del lado de la parte contraria, sin haber sido testigos de lo acontecido, juzgando sin ser jueces, y advirtiendo a María de que va a acabar siendo la denunciada, que mejor que no denuncie. Unos agentes de Policía que no protegen a los débiles, unos agentes que se acogen a una ley que no existe y una lógica, su lógica que la convierten en su ley.

Este caso refleja una sociedad en retroceso cívico y humano, donde la empatía y la consideración por los más vulnerables están siendo eclipsadas por la soberbia y la interpretación autocrática de las normas, enfatizando el egoísmo y la falta de solidaridad. La actuación de la policía, desentendiéndose de proteger a los más necesitados, y el comportamiento de la mujer, son síntomas de una comunidad en decadencia.

Capaz de atropellar por una plaza de aparcamiento en Torrelavega
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