Cámaras activadas y sanciones en marcha: comienza la ZBE en Torrelavega
Los vehículos sin distintivo ambiental ya pueden ser sancionados hasta con 200 euros por acceder al centro | El Ayuntamiento insiste en que no es una medida recaudatoria, pero vecinos y plataformas lo ponen en duda
Desde este martes, la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de Torrelavega entra en su fase definitiva: el régimen sancionador ya está en marcha. Lo que hasta ahora era un proceso de adaptación y concienciación, pasa a convertirse en una norma de aplicación real, con multas de hasta 200 euros para aquellos vehículos sin etiqueta ambiental de la DGT que accedan a la zona restringida sin autorización.
La medida, obligatoria por la Ley de Cambio Climático para ciudades de más de 50.000 habitantes, afectará al 10% de los vehículos que habitualmente circulan por el centro urbano, lo que equivale a unos 900 coches diarios, según datos recogidos por las cámaras de control en mayo.
Sin embargo, y a pesar de la intensa campaña informativa lanzada por el Ayuntamiento, no son pocos los vecinos que consideran esta norma “confusa, injusta y mal explicada”.
Un cambio impuesto con sanciones, no con consenso
La ZBE de Torrelavega se limita a un perímetro que abarca las calles José María Pereda, Julián Ceballos, La Llama y Julián Urbina. Aunque estas vías no están afectadas directamente, delimitan un espacio donde ya se vigila con cámaras automáticas el acceso de vehículos contaminantes. Solo aquellos con distintivos Cero, ECO, C o B pueden entrar sin restricciones.
Los demás, si no están empadronados, no disponen de garaje, o no están contemplados en alguna de las excepciones laborales o sociales, deberán registrarse en el REVA (Registro de Vehículos Autorizados) o limitar sus accesos a 24 entradas anuales sin sanción, siempre que lo comuniquen previamente. De lo contrario, las cámaras activarán automáticamente el procedimiento sancionador.
“No se trata de cuidar el aire, sino de vaciar los bolsillos”
Desde plataformas como Salvar Torrelavega ZBE, la denuncia es clara: “esto no va de ecologismo, va de recaudación”. La entrada en vigor de la normativa ha llegado acompañada de recursos judiciales ante el TSJC, movilizaciones en redes sociales y un goteo constante de quejas vecinales y empresariales.
Talleres, comercios, pequeños negocios, familias que dependen del coche... muchos vecinos aseguran que el Ayuntamiento ha impuesto un modelo sin ofrecer alternativas reales de movilidad o ayudas. “Nos venden sostenibilidad, pero lo que sentimos es que quieren multarnos”, afirman desde la plataforma crítica.
El Ayuntamiento defiende la medida y pide adaptación
Por su parte, el alcalde Javier López Estrada (PRC) y la concejala de Movilidad Jezabel Tazón reiteran que la intención no es sancionar, sino “acelerar la transición hacia una ciudad más limpia, sostenible y saludable”. Subrayan que se han concedido dos aplazamientos desde febrero, se ha habilitado un punto de información presencial en La Llama, y que existen numerosas exenciones, especialmente para residentes, trabajadores, transportistas, personas con movilidad reducida o usuarios de aparcamientos subterráneos.
Pero para muchos ciudadanos, la medida llega en un momento inoportuno, con la ciudad sufriendo una alarmante pérdida de comercio, viviendas vacías, inseguridad y barrios degradados.
Una ciudad limitada, una ciudadanía inquieta
La entrada en vigor de las multas llega a las puertas del verano y de las fiestas patronales, en plena preparación de la Liga de Peñas, y con una inversión reciente de más de 40.000 euros en camisetas para cuadrillas, lo que refuerza el malestar de quienes creen que el Consistorio está más centrado en la imagen que en resolver los problemas reales de los torrelaveguenses.
Entre las dudas más frecuentes recogidas por vecinos destacan:
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¿Puedo acceder a un garaje si no tengo etiqueta?
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¿Qué pasa si trabajo en la zona pero no estoy empadronado?
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¿Cómo demuestro que acompaño a una persona dependiente?
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¿Qué ocurre si no sé que mi coche no tiene distintivo?
Preguntas que siguen sin respuesta clara para muchos, pese a la campaña informativa, y que anticipan posibles conflictos en los primeros días de aplicación estricta.