Bisontes metálicos por casi 50.000 euros: el último “hito” turístico del Ayuntamiento
El Ayuntamiento de Torrelavega ha recibido ya las cinco esculturas metálicas de bisontes que formaban parte del Plan de Sostenibilidad Turística, financiado con fondos europeos del programa NextGenerationEU. Las figuras, creadas por el artista burgalés Carlos Otal Ruzafa, han costado 48.400 euros (IVA incluido) y, de momento, permanece bajo custodia municipal, sin que se haya definido cuándo ni dónde se colocarán.
Las esculturas miden aproximadamente 2,40 metros de largo, 1 metro de ancho y 1,60 metros de alto, están hechas en chapa de acero corten de 3 mm y, según el autor, buscan conectar la identidad cuaternaria de la ciudad con una estética contemporánea.
Sin embargo, la ejecución del proyecto ha estado marcada por la opacidad. El anuncio de que los bisontes ya estaban terminados se ha conocido por internet, a través de publicaciones en LinkedIn, sin comunicación oficial previa por parte del Ayuntamiento. Muchos vecinos se enteraron del avance por redes sociales, lo que ha provocado sorpresa y malestar.
Sin calendario, sin ubicación y sin criterio definido
A día de hoy, el Consistorio no ha decidido quién los pintará ni en qué puntos se instalarán, aunque se baraja que vayan rotando por diferentes zonas de Torrelavega, una idea que, en palabras de los responsables municipales, tampoco tiene calendario definido.
"No serán instalaciones fijas", han señalado desde el equipo de Gobierno, sin aclarar qué planificación cultural acompaña esta intervención. Mientras tanto, los cinco bisontes descansan almacenados sin propósito inmediato, en lo que algunos ya califican de “arte almacenado sin sentido”.
Un símbolo desconectado de la realidad local
Según el Ayuntamiento, estas esculturas buscan “fortalecer la identidad cultural de Torrelavega” e integrarse en el tejido urbano junto a la futura Colección de Arte Contemporáneo del Gobierno de Cantabria en La Lechera. Pero la pregunta que muchos se hacen es: ¿realmente eran una prioridad para la ciudad?
En plena crisis comercial, con locales cerrados, vecinos que demandan más transporte, servicios públicos mejorados y barrios con necesidades urgentes, gastar casi 50.000 euros en unas figuras que nadie ha pedido ni sabe cómo se van a utilizar parece una decisión más estética que sensata.
La crítica ciudadana crece
Diversos colectivos culturales y vecinos ya han mostrado su desconcierto y escepticismo. Para muchos, no es arte lo que falta en Torrelavega, sino participación y transparencia. El Ayuntamiento sigue apostando por iniciativas que llegan sin consenso y que, aunque financiadas externamente, suponen una oportunidad perdida de priorizar otros recursos más urgentes.
¿Cuál será el siguiente paso? ¿Seguir gastando fondos europeos en esculturas sin destino mientras se ignoran demandas básicas como seguridad, movilidad o reactivación del comercio local?
Por ahora, los bisontes siguen en reposo, esperando su pintura, su ubicación y un sentido. Quizás acaben siendo el símbolo perfecto de una gestión municipal más preocupada por las fotos y las formas que por el fondo y las necesidades reales.