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Los aviadores olvidados de Torrelavega: Joaquín Cayón y Navamuel, pioneros del cielo

Joaquín Cayón (centro con sombrero) rodeado de autoridades y vecinos tras su vuelo histórico sobre Torrelavega en 1921, con su rudimentario avión construido con materiales reciclados al fondo. La imagen refleja la admiración popular por este pionero torrelaveguense de la aviación.

No todo en Torrelavega fue industria y comercio: también hubo quienes miraron al cielo y volaron. A principios del siglo XX, dos torrelaveguenses se atrevieron a surcar los aires en los tiempos en que volar era casi un milagro.

Torrelavega, Cantabria. No solo de minas, fábricas y ferias se escribe la historia de Torrelavega. A comienzos del siglo XX, esta ciudad industrial también albergó a dos hombres que se atrevieron a mirar al cielo con la osadía de los pioneros: Joaquín Cayón y Eloy Fernández Navamuel, dos aviadores torrelaveguenses que dejaron una huella imborrable en la historia de la aviación española.

El aviador de hojalata: Joaquín Cayón

En 1921, la ciudad se paralizó. Sobrevolando Torrelavega en un aparato construido con materiales reciclados —chapas, madera, cuerdas y un motor reacondicionado— un joven llamado Joaquín Cayón sorprendía a sus vecinos desde el aire. Cayón, natural del barrio de La Quebrantada e hijo de herrero, enviaba un mensaje a su pueblo y a toda Cantabria: “Quiero ser útil a la ciencia y a mi patria.”

El avión aterrizó en una pradera de Tanos conocida como "la del tío Bartolo". Los torrelaveguenses no tardaron en convertirlo en héroe popular. “Era como ver volar un artefacto imposible, pero real”, recogía la prensa local. No faltaron versos populares: “La bienvenida a Cayón / ha regalado un biplano / con las alas de cartón / que se parece un milano.”

Cayón llegó a ser piloto en líneas regulares entre Madrid y Sevilla, hasta que el 4 de julio de 1932, en un vuelo de prueba, su avión experimental se precipitó al vacío. Murió junto a su mecánico. La ciudad, consternada, despedía a uno de sus hijos más valientes.

Eloy Fernández Navamuel, aviador torrelaveguense y teniente del Ejército del Aire, fotografiado durante su etapa de servicio activo, antes de alcanzar el mando de la Aviación del Norte durante la Guerra Civil española.

Eloy Fernández Navamuel, comandante del cielo republicano

El segundo gran nombre de la aviación local fue Eloy Fernández Navamuel, teniente del Ejército del Aire y experto en aeronaves. Durante la Guerra Civil Española, lideró operaciones aéreas para el Gobierno republicano en el norte del país. Pilotaba un avión traído desde Francia, modelo Manospar, de doble motor, y fue nombrado Comandante Jefe de la Aviación del Norte.

Fernández Navamuel fue clave en varias batallas aéreas y demostró su pericia tanto en combate como en logística. Exiliado tras la guerra en República Dominicana, nunca dejó de soñar con su regreso a Cantabria. Volvió en 1963, ya enfermo. Falleció en octubre de 1964, dejando un legado de valor, profesionalidad y amor por su tierra.

Héroes locales, historia universal

Joaquín Cayón y Eloy Fernández Navamuel no solo fueron aviadores; fueron símbolos de una Torrelavega moderna, soñadora y valiente. Hoy, en medio del bullicio de la ciudad, sus nombres se recuerdan poco, pero su historia sigue volando alto entre los rincones de la memoria local.

Quizás ha llegado el momento de rescatar su legado del olvido y devolverles el lugar que merecen en la historia de Cantabria y de la aviación española.