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Las cabañuelas de Jorge Rey alertan: “lo que viene no es normal” y AEMET lo confirma

El joven meteorólogo Jorge Rey y la AEMET alertan: agosto empieza con contrastes bruscos, lluvias y noches tropicales que romperán todos los esquemas climáticos
Jorge Rey en un vídeo de Youtube. / YT
Jorge Rey en un vídeo de Youtube. / YT

España se prepara para un arranque de agosto completamente atípico, marcado por fuertes contrastes térmicos y una alternancia de calor extremo y precipitaciones que podrían afectar a buena parte del país. El joven aficionado a la meteorología Jorge Rey —conocido por anticipar el temporal Filomena— ha advertido que “lo que viene no es normal”, y la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha corroborado esa visión, aunque con matices más moderados.

Jorge Rey ha utilizado el método tradicional de las cabañuelas, basado en la observación del cielo y los cambios atmosféricos, para señalar que el comienzo de agosto estará dominado por el ascenso de masas cálidas procedentes del norte de África. Esta situación generará temperaturas extremas en el sur peninsular, donde se esperan máximas superiores a los 40 °C en puntos como Córdoba, Sevilla, Murcia y Badajoz, especialmente entre los días 2 y 4 de agosto.

Pero el calor será solo una cara de la moneda. Según Rey, el paso de borrascas atlánticas por el norte de la península, a partir del 4 o 5 de agosto, introducirá un cambio brusco de escenario: descenso acusado de temperaturas en el norte, centro e interior este del país, junto con tormentas localmente fuertes. En palabras del joven, “los contrastes van a ser marcados y muchas zonas sentirán un cambio radical de un día para otro”.

La AEMET, por su parte, ha emitido un pronóstico que, si bien más técnico, llega a conclusiones similares. El organismo prevé que la primera semana de agosto será más fresca de lo habitual en el este peninsular, el nordeste y Baleares, mientras que el suroeste se mantendrá cálido y estable. Los expertos no descartan que en zonas altas del interior norte y del sistema Ibérico las temperaturas máximas no lleguen a los 24 °C, con noches que podrían caer por debajo de los 14 °C.

Estas diferencias térmicas, además, se traducirán en riesgo meteorológico: tormentas puntuales en el noreste, lluvias débiles en el Cantábrico, y una masa de aire cálido que persistirá en el suroeste peninsular, donde también se esperan noches tropicales. Las capitales andaluzas y del sureste español podrían registrar mínimas entre 23 y 25 °C, lo que dificulta el descanso y aumenta el riesgo de golpes de calor.

En cuanto a las precipitaciones, se espera que la vertiente mediterránea sea ligeramente más lluviosa que lo habitual, con especial incidencia en Cataluña y Baleares, donde la convergencia entre la tramontana y el mestral puede generar chubascos intensos. En el resto del país, el anticiclón de las Azores actuará como barrera, impidiendo la llegada de lluvias a la vertiente atlántica, salvo fenómenos orográficos puntuales.

La combinación de calor africano y frentes atlánticos creará, según todos los expertos, un escenario meteorológico inestable e impredecible, que rompe con la idea tradicional de un agosto estable, seco y cálido. A esto se suma el aumento de la incertidumbre en los modelos a medio plazo, que impide hacer una predicción fiable más allá del 7 de agosto.

Ante esta situación, tanto Jorge Rey como la AEMET coinciden en una recomendación común: extremar la precaución, mantenerse informado y adaptarse a cambios rápidos de temperatura. El verano de 2025 no da tregua y demuestra que el clima en España ha entrado en una fase de mayor variabilidad, incluso en los meses tradicionalmente más predecibles.

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