Así será el primer día de julio en Cantabria: bajan las temperaturas… pero hay más sorpresas
Cantabria dará la bienvenida a julio bajo un patrón atmosférico inestable, con cielos cambiantes, calor persistente en el sur y posibles tormentas por la tarde en las zonas montañosas. Aunque el amanecer se presenta con ambiente tranquilo, con brumas y nieblas bajas en el litoral, la situación evolucionará de forma significativa a medida que avance la jornada.
Durante la mañana, el litoral permanecerá cubierto por nubes bajas, mientras que en el interior predominarán los cielos poco nubosos. Sin embargo, a partir del mediodía se espera un aumento generalizado de la nubosidad, afectando a toda la comunidad. Las nubes de evolución crecerán con rapidez sobre la Cordillera Cantábrica y el resto del interior, especialmente en Liébana y Campoo, donde se podrían generar chubascos localmente intensos y tormentas con actividad eléctrica. Aunque menos probables, estas tormentas podrían alcanzar zonas como Torrelavega o Cabezón de la Sal hacia el final de la tarde.
Las temperaturas máximas experimentarán un descenso notable en el norte, especialmente en áreas costeras como Santander o San Vicente de la Barquera, que quedarán en torno a los 22-24 °C. En contraste, en el sur, como en Potes o Reinosa, el calor se mantendrá con valores que podrían superar los 31-32 °C. Las mínimas apenas variarán, oscilando entre los 17 y 19 °C.
El viento soplará flojo de componente oeste en la costa y variable en el interior, donde podría intensificarse puntualmente durante las tormentas. Se trata de una jornada típica de transición estival, donde el calor, la humedad y la inestabilidad se combinan para ofrecer un día de contrastes térmicos y cielos cambiantes.
Recomendaciones para hoy
Evita salir en las horas centrales si estás en zonas del sur, como Potes o Reinosa, donde el calor será intenso. Si te encuentras en áreas montañosas, mantente atento a posibles tormentas por la tarde. Lleva siempre agua, protección solar y ropa ligera. En el litoral, aprovecha la brisa fresca, pero no te fíes del cielo cubierto: la radiación UV sigue alta incluso con nubes