Claves del número uno

La ventaja oculta que convierte a Alcaraz en un arma letal en la red

El tenista español, Carlos Alcaraz. / EP
Cada vez que Alcaraz sube a la red, el punto se inclina a su favor. No es casualidad, sino el fruto de una técnica trabajada durante años contra la tendencia del tenis moderno

La volea de Carlos Alcaraz no es fruto de la improvisación ni de una moda reciente en su juego. Detrás de uno de los golpes más decisivos del actual número uno del mundo hay años de trabajo meticuloso, una técnica poco habitual en el tenis moderno y una formación que comenzó cuando apenas tenía seis años.

Durante su participación en el torneo de Doha, el murciano volvió a exhibir una autoridad en la red que incluso provocó la reacción de sus rivales. Arthur Rinderknech, superado en varios intercambios, llegó a aplaudir desde el fondo de la pista algunas de las voleas ejecutadas por Alcaraz.

Empuñadura clásica y trabajo diario

El origen de esta virtud se remonta a sus primeros entrenamientos junto a su padre, Carlos Alcaraz padre, en el Club de Campo de Murcia. Desde niño, el tenista trabajó con empuñadura continental, una base técnica casi en desuso entre los jóvenes, dedicando cada sesión inicial a ejercicios específicos en el cuadrito para educar la muñeca y mejorar la sensibilidad con la bola.

A ese trabajo se sumaban sesiones de apenas veinte minutos centradas exclusivamente en el toque, el control y la colocación, una rutina que se mantuvo durante años y que terminó convirtiendo la volea en un recurso natural.

Revés a una mano y ventaja en la red

Otro factor clave es que el revés natural de Alcaraz fue durante su infancia a una mano, antes de adoptar definitivamente el golpe a dos manos a partir de los nueve años. Esa base técnica explica su facilidad para volear por ese lado y la efectividad de su revés cortado, especialmente en superficies rápidas como la hierba.

Ese golpe, bajo y cargado de efecto, se ha convertido en una de las armas que más daño hace a sus adversarios cuando decide subir a la red.

Un talento precoz sin complejos

La relación de Alcaraz con el juego de volea viene desde categorías benjamines. Llegó a ganar competiciones territoriales apostando de forma constante por el saque y la volea, una rareza incluso en el tenis formativo. En uno de esos campeonatos, resolvió la mayoría de los puntos desde la red, demostrando una libertad táctica poco común a su edad.

Hoy, mientras muchos jugadores se bloquean en la zona decisiva de la pista, Alcaraz encuentra soluciones casi instintivas. La volea no es un recurso de emergencia en su tenis, sino una extensión natural de un aprendizaje construido con paciencia, técnica clásica y confianza desde la infancia.