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El sueño de la séptima Ensaladera se desvanece

La final de la Copa Davis terminó en tragedia para España. / EP
Italia confirma su dominio en el tenis mundial al derrotar a España y lograr su cuarta Copa Davis consecutiva, dejando a los españoles a las puertas de la gloria

El equipo español de Copa Davis no pudo conquistar su séptima Ensaladera y se quedó a las puertas de la gloria tras perder 2-0 en la final del Mundial de tenis masculino contra Italia este domingo en Bolonia. A pesar de contar con un equipo luchador y sin las grandes figuras de siempre, como Carlos Alcaraz, España no logró doblegar a una selección italiana que, con el respaldo de su afición, se coronó campeona por tercera vez consecutiva y cuarta en total.

Carreño no pudo con Berrettini: España empezó en desventaja

El primero de los dos puntos individuales fue el que abrió la brecha para Italia, con Pablo Carreño enfrentándose al siempre complicado Matteo Berrettini. Carreño, que llegaba a la final con un nivel de juego algo irregular, no pudo ante el italiano, quien está demostrando su mejor versión en este torneo. El partido, que duró una hora y 19 minutos, se resolvió a favor de Berrettini por 6-3, 6-4, dejando al equipo español con pocas opciones de remontar desde el primer duelo.

Berrettini, que lleva un balance impresionante de 12 victorias y solo dos derrotas en la Copa Davis en cuanto a partidos individuales, fue muy sólido con su saque, no permitiendo que el asturiano tuviera ninguna oportunidad clara de romper su servicio. A pesar de un buen esfuerzo por parte de Carreño, el número 89 del mundo no pudo hacer frente a la agresividad del italiano, quien aprovechó una rotura en el primer set y otra más en el segundo para poner a Italia en ventaja.

En la primera manga, Berrettini aprovechó una de las tres oportunidades de break que tuvo para adelantarse 5-3, y luego consolidó el servicio para llevarse el set por 6-3. En el segundo set, Carreño tuvo algunas opciones en el primer juego, pero falló en el momento crucial. Berrettini volvió a romper su saque en el noveno juego, cerrando la victoria sin ceder una sola bola de break.

Jaume Munar lo intentó, pero el empuje italiano fue más fuerte

Con la desventaja de 1-0 en el marcador, España necesitaba que Jaume Munar hiciera lo imposible para forzar el tercer y definitivo punto. El balear se enfrentó a Flavio Cobolli, quien estaba jugando ante su público y contaba con el apoyo total de la afición italiana. Munar, que ya había dado grandes muestras de coraje en eliminatorias anteriores, comenzó con un gran primer set en el que no dio opciones a Cobolli, imponiéndose por 6-1 en menos de 30 minutos.

Sin embargo, a medida que avanzaba el partido, Cobolli se fue metiendo en el encuentro, y la presión de jugar en casa lo fue transformando en un jugador más sólido y competitivo. El segundo set se presentó mucho más igualado, con ambos jugadores luchando por cada punto. Munar, que llegó a salvar hasta cuatro bolas de set, no pudo evitar que el italiano se llevara el parcial en un tenso tiebreak (7-6(5)).

La tercera manga fue una prueba de resistencia para ambos jugadores. Munar, agotado físicamente, no pudo mantener el nivel de juego del principio y comenzó a perder consistencia en sus golpes. Cobolli, que seguía recibiendo el apoyo incondicional de su afición, aprovechó este momento para romper el saque de Munar en el undécimo juego, y luego cerró el partido con su saque, llevándose la victoria por 7-5 en el tercer set.

De esta manera, Italia se coronaba campeona de la Copa Davis, llevándose su cuarta Ensaladera y tercera consecutiva, una racha impresionante que demuestra la fortaleza del tenis italiano en la actualidad. España, que llegó a la final con un equipo renovado y sin sus figuras más destacadas, se quedó a las puertas de conseguir su séptima Copa Davis, la primera desde 2019.

Un equipo "del pueblo" que luchó hasta el final

A pesar de no contar con la presencia de Carlos Alcaraz y de competir con un equipo menos reconocido internacionalmente, España demostró su carácter y la calidad de sus jugadores. El apodo de "equipo del pueblo" no fue en vano, ya que lucharon hasta el último punto sin rendirse, sin la presión de ser los favoritos, pero con una gran entrega.

Italia, por su parte, también presentó un equipo lleno de juventud y talento. Jannik Sinner, la principal estrella del tenis italiano, no estuvo presente debido a una lesión, pero la Azzurri demostró que, incluso sin su gran figura, sigue siendo una de las selecciones más competitivas en el tenis mundial. La victoria de Cobolli y Berrettini, apoyados por su público, cimentó la supremacía del tenis italiano, que lleva años acumulando éxitos.