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Djokovic lo vuelve a hacer: remonta a Sinner y jugará otra final histórica en Australia

El tenista serbio Novak Djokovic celebra su victoria sobre el italiano Jannik Sinner. / James Ross
Con 38 años, ha vencido a Jannik Sinner en un duelo épico de 5 sets y se mete en su final número 38 de Grand Slam

Novak Djokovic ha vuelto a demostrar por qué es considerado por muchos el mejor tenista de todos los tiempos. Este viernes, en una de las semifinales más esperadas del Open de Australia 2026, el serbio superó a Jannik Sinner en un duelo épico por 3-6, 6-3, 4-6, 6-4 y 6-4, alcanzando así su final número 38 en un torneo de Grand Slam. A sus 38 años, el número uno del mundo desafía al paso del tiempo y se planta, una vez más, en la gran cita de Melbourne, donde buscará levantar su 25.º título ‘major’ y romper el empate con Margaret Court en la cima del palmarés histórico.

No fue un partido cualquiera. Fue una batalla de 4 horas y 9 minutos en la que Djokovic supo sobrevivir a los embates de un Sinner eléctrico, que le había vencido en los últimos cinco enfrentamientos, incluidos Roland Garros y Wimbledon 2025. El italiano, 14 años más joven, comenzó agresivo y se llevó el primer set. Pero Djokovic reaccionó con la templanza de un veterano curtido en mil batallas. Aunque volvió a ceder la tercera manga, su tenis creció con la tensión y ejecutó un plan milimétrico para revertir la situación.

Una remontada para la historia

Lo más llamativo no fue solo la victoria, sino cómo la logró. Sinner dispuso de 18 oportunidades de break, pero solo convirtió dos. Djokovic, en cambio, fue letal en los momentos clave, salvando situaciones críticas con su saque y su revés cruzado, su sello de fábrica. Al término del encuentro, el serbio se fundió en un emotivo abrazo con Carlos Gómez-Herrera, miembro de su equipo, visiblemente emocionado.

«Espero tener suficiente gasolina el domingo y que Dios decida el ganador», comentó Djokovic tras el encuentro, consciente del desgaste físico acumulado. Su última victoria en un Grand Slam fue en el US Open de 2023, hace más de 870 días, y su regreso a una final en este escenario parece sacado de un guion épico.

Djokovic reconoció en la previa que si había un torneo donde podía volver a brillar era Australia: «Este es el grande que mejor me sienta, llega tras la pretemporada y es donde siempre me siento más cómodo». Con diez títulos a sus espaldas en Melbourne, el serbio volverá a pisar la Rod Laver Arena con un objetivo: seguir haciendo historia.

El reto: Alcaraz espera en la final

En la final lo espera Carlos Alcaraz, número dos del mundo y el jugador que más firmemente ha desafiado el reinado de Djokovic en los últimos tiempos. El español, de solo 22 años, es el único del top 10 que le tiene el cara a cara a favor (5-4), y el choque entre ambos se perfila como un duelo generacional de altísimo voltaje. Djokovic bromeó tras el encuentro: «Le vi tras el partido y me pidió perdón por retrasar su semifinal. Le dije que soy mayor y necesito acostarme pronto».

Será un choque entre la leyenda consolidada y el aspirante más brillante del circuito. Un combate entre dos estilos: la solidez, experiencia y precisión quirúrgica de Djokovic frente a la explosividad, agresividad y juventud de Alcaraz. El serbio llega a su final número 38 en un Grand Slam, con un historial imbatido en Australia cada vez que ha alcanzado la final.

Una estatua viviente del tenis

En la Rod Laver Arena, no faltó Margaret Court, testigo privilegiada de esta gesta. Djokovic le agradeció su presencia desde la pista. Y es que el serbio, con 24 grandes, está a solo una victoria de desempatar con la leyenda australiana y quedarse como el jugador con más Grand Slams de la historia, en solitario.

Su resistencia física, su capacidad de adaptación y su ambición insaciable siguen sorprendiendo al mundo del tenis. Ha priorizado su calendario en los últimos años, renunciando incluso a las ATP Finals, donde también ostenta el récord de títulos, para preparar a fondo su asalto a Australia.

Con este triunfo ante Sinner, Djokovic no solo se mete en otra final más: reafirma su legado, lanza un mensaje a los más jóvenes y demuestra que, a pesar del paso del tiempo, su reinado sigue en pie. Este domingo, el tenis será testigo de un posible momento histórico.