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Nadal, horizonte despejado

Rafael Nadal de España reacciona después de ganar contra Sebastian Korda de los EE. UU. En su partido de cuarta ronda de hombres durante el torneo de tenis Abierto de Francia en Roland? Garros en París. / EFE
Rafael Nadal de España reacciona después de ganar contra Sebastian Korda de los EE. UU. En su partido de cuarta ronda de hombres durante el torneo de tenis Abierto de Francia en Roland? Garros en París. / EFE
Nadal, horizonte despejado
El cielo de París, cubierto de nubes durante los últimos días, dejó escapar algún rayo de sol en la fresca mañana dominical cuando Rafael Nadal jugaba su partido 99 en Roland Garros, una victoria sobre el joven estadounidense Sebastian Korda que le abre las puertas de los cuartos de final por decimocuarta vez.



Fue un partido con poca historia y, cuando hay poco que contar, lo mejor es hablar del tiempo.



En la senda de su decimotercera Copa de los Mosqueteros, el español tuvo que batallar tanto contra un sorprendente rival procedente de la fase previa, hijo del finalista de 1992, como contra las rachas de viento, novedad de la jornada en el otoñal Roland Garros retrasado por la pandemia.



El viento desplazó las nubes, el sol se proyectó sobre el ocre de la arcilla y descubrieron otro elemento distintivo, la sombra, que fruto del nuevo techo retráctil de la central, parte en dos la pista.



Nada que perturbe a Nadal, decidido a adaptarse a todas las circunstancias, adepto al credo de ponerle buena cara a todo lo que se le presente.



Ya sea el frío, el viento o la sombra, ya sea la bola, pesada y dura como una piedra, el mallorquín lo afronta con resignación en busca de su vigésimo grande que le iguale con su amigo Roger Federer.







NADAL NO PERDIÓ UN SET



Si los elementos no han podido con el español, tampoco los rivales parecen apretarle. Nadal se presenta en cuartos sin haber perdido un set y sin haber vencido a ningún oponente de talla que permita medir cual es su verdadero nivel, el que tendrá que enseñar de verdad cuando las cosas se pongan más difíciles.



Acostumbrado a ir desvelando con cautela sus cartas a medida que avanza el torneo, el español pone cara de póquer tras cada compromiso y promete mejorar para el siguiente.



Volvió a hacerlo tras vencer a Korda, 6-1, 6-1 y 6-2, en un duelo sin historia, si no fuera por el viento o esos pocos rayos de sol. O porque enfrente, Nadal tenía a un rival prometedor, hijo de tenistas y hermano de golfistas, que pese al vapuleo colgó en redes sociales una foto en la que el español le firmaba una camiseta.



"El día más feliz de mi vida", añadía el jugador, que unos días antes aseguraba que había llamado "Rafa" a su gato por la adoración que siente por el mallorquín.



Korda es el 213 del mundo a sus 20 años y se coló en el cuadro final de Roland Garros a través de la fase previa. Difícil encontrar un ránking tan bajo a estas alturas de la competición.



Un ránking no, pero un rival más joven, sí. Nadal, que ha visto cómo todos los cabezas de serie de su lado del cuadro iban tropezando, jugará con el italiano Jannik Sinner, que con poco más de 19 años y dos meses es el más joven cuartofinalista de Roland Garros desde el serbio Novak Djokovic en 2006.







SORPRESA SINNER



Nadie le esperaba a estas alturas de la competición, sobre todo porque el transalpino, 75 del ránking, solo había ganado un partido en un grande.



Ya suma cuatro en su primer Roland Garros lo que le convierte en el debutante más joven que llega tan lejos desde que Nadal lo hiciera en 2005.



Su última presa fue también la de más valor, el alemán Alexander Zverev, sexto cabeza de serie, reciente finalista del Abierto de Estados Unidos, que jugó enfermo con fiebre y totalmente desdibujado, y cayó por 6-3, 6-3, 4-6 y 6-3.



Ese set que perdió contra el germano convaleciente fue el primero que se deja Sinner en lo que va de torneo, que comenzó con una sonada victoria contra el belga David Goffin, undécimo favorito.



Tendrá que dar otra sorpresa, esta vez de características monumentales, para apartar a Nadal de sus decimoterceras semifinales.



Será el partido 100 del español, anuncian de nuevo chubascos, las temperaturas se mantendrán frescas y la bola seguirá siendo dura como una piedra.







¿OTROS DOS CUARTOFINALISTAS?



Para entonces, España podrá contar con otros dos cuartofinalistas. Pablo Carreño, que ya jugó esa fase en 2017, buscará repetir frente al alemán Daniel Altmaier, otro tenista procedente de la previa, debutante en el torneo, que ya ha vencido a dos cabezas de serie.



Si sigue los pasos de Sinner, Roland Garros contará con dos debutantes en cuartos por vez primera en su historia.



La otra opción es la joven Paula Badosa, de 22 años y 87 del ránking, que ha ganado a dos vencedoras de Grand Slam y que se medirá a la alemana Laura Siegemund, 32 del ránking, 66 del mundo y también neófita en estas fases de la competición en un Grand Slam.

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