Sinner reincorpora al preparador físico con el que dio positivo en dopaje: Ferrara vuelve al equipo
Jannik Sinner ha dado un paso que no deja indiferente a nadie. El número uno del mundo del tenis ha decidido reincorporar a Umberto Ferrara como su preparador físico, apenas un año después de que su nombre apareciera en el escándalo que provocó la sanción por dopaje del italiano en Indian Wells 2024.
Fue un giro inesperado. En su comunicado oficial, el equipo del tenista afirmó que “la decisión se ha tomado en consonancia con la dirección deportiva y en busca de la mejor preparación posible para los próximos torneos, como el Abierto de Cincinnati y el US Open.”
Una vuelta que genera polémica, ya que Ferrara fue apartado del equipo tras el doble positivo por una sustancia prohibida que acabó con una sanción de tres meses para Sinner. Pese a que la responsabilidad recayó sobre el fisioterapeuta Giacomo Naldi, que habría aplicado el producto a través de un masaje sin guantes, Ferrara también fue apartado como medida preventiva.
Una segunda oportunidad polémica
"Umberto ha desempeñado un papel importante en el desarrollo de Jannik hasta la fecha, y su regreso refleja un renovado enfoque en la continuidad y el rendimiento al más alto nivel", señala el comunicado, que busca justificar un regreso que muchos consideran arriesgado.
Ferrara se incorporó al equipo de Sinner en 2022 y formó parte clave en su evolución hacia la élite. Tras su salida, siguió trabajando en el circuito junto a Matteo Berrettini, otro de los referentes del tenis italiano. Ahora, regresa en el momento más delicado: con Sinner bajo presión por mantener su posición de privilegio en el ranking ATP.
El escándalo que marcó 2024
En el Indian Wells 2024, uno de los torneos más prestigiosos del calendario, Sinner dio positivo por una sustancia prohibida tras un tratamiento muscular. La versión oficial explicó que la sustancia se aplicó sin intención competitiva y que fue transmitida a través de la piel en un acto médico no protocolizado.
La Agencia Mundial Antidopaje (WADA) aceptó la explicación, pero impuso una sanción leve de tres meses, que Sinner cumplió fuera de competición oficial. Tras ese episodio, se despidió de su equipo médico y físico, incluido Ferrara, en un intento por dar imagen de ruptura.
Con su reciente título en Wimbledon aún fresco en la memoria del público, el regreso de Ferrara abre un debate sobre los límites del perdón y la necesidad de estabilidad técnica en el deporte de élite.
Sinner sabe que entra en territorio pantanoso. Ha vuelto a confiar en alguien que fue parte de un capítulo oscuro en su carrera, y lo hace cuando su prestigio está en lo más alto. Pero también cuando más necesita resultados.
Con el US Open a la vista y el número uno del mundo en juego, Sinner apuesta por lo conocido. Confía en que Ferrara, libre de toda culpa directa, pueda devolverle ese plus físico que ya le ayudó a alcanzar la cima.