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"Infierno" sobre la pista de Shanghái: los tenistas estallan contra el calor extremo

Novak Djokovic durante un partido en Shangai. / EP
Djokovic, Rune y otros tenistas denuncian la falta de un protocolo térmico que proteja su salud

El Masters 1000 de Shanghái 2025 se ha convertido en un auténtico desafío físico y mental para los jugadores. Las altas temperaturas y una humedad sofocante han provocado que el torneo se transforme en un “infierno” sobre la pista. Con máximas que superan los 32 grados y un 85% de humedad, el calor asfixiante ha hecho mella incluso en las grandes estrellas del circuito, que no han dudado en alzar la voz contra la organización.

Novak Djokovic, que sigue en su lucha por conquistar su título número 101 y su 41º Masters 1000, reconoció tras vencer al belga Zizou Bergs en cuartos de final que el partido fue más una cuestión de supervivencia que de tenis. “Para ser sincero, sólo intentaba mantenerme con vida en la cancha. Las condiciones son muy difíciles para todos los jugadores. Me alegro de haber superado este obstáculo”, afirmó el número uno serbio, que ya había sufrido episodios de vómitos y mareos en rondas anteriores. En su duelo contra Hanfmann, Djokovic necesitó asistencia médica y le tomaron la tensión para poder continuar.

Sin embargo, la queja más contundente llegó desde la boca de Holger Rune, que tras vencer en la ronda anterior a Perricard estalló contra el juez de silla: “¿Queréis que muera algún tenista en la pista?”, gritó en pleno partido. Luego, más calmado, explicó: “Debería existir una regla de calor como la que se aplica en los Grand Slams. Hoy había más de 31 grados, una humedad brutal… somos atletas, sí, pero tenemos límites. Hay que cuidar la salud, no podemos jugar en estas condiciones”.

Otros jugadores se sumaron a las críticas. El francés Arthur Rinderknech, también presente en los cuartos de final, denunció la contaminación atmosférica de la ciudad: “Todos sabemos que en China el aire no es el mejor. Si a eso sumas la humedad y el calor, el cuerpo no puede rendir al cien por cien. Se hace difícil hasta respirar”. En la misma línea, el joven serbio Hamad Medjedovic añadió que “con el techo cerrado, el calor es aún más insoportable”.

La polémica se intensifica porque el torneo continúa desarrollándose en horario diurno, justo en las horas de mayor exposición al sol. Los servicios médicos del torneo han tenido que atender a varios jugadores por golpes de calor, calambres y deshidratación. Incluso Jannik Sinner, uno de los favoritos, se vio obligado a retirarse ante Griekspoor por calambres, aunque evitó culpar directamente al clima.

La situación ha encendido las alarmas en la ATP, donde se estudia si imponer un protocolo de emergencia térmica, similar al que se aplica en los Grand Slam, que permitiría suspender o reprogramar los partidos cuando las condiciones superen ciertos límites de temperatura y humedad. Hasta ahora, en Shanghái no existe una norma formal de este tipo.

El problema no es nuevo. Ya en ediciones anteriores, varios jugadores habían advertido sobre la combinación de calor, humedad y contaminación en la metrópoli china. Pero este año, el fenómeno climático ha alcanzado un nivel inédito. Según los meteorólogos, la sensación térmica en las pistas del Qizhong Stadium supera los 37 grados, una cifra que roza los umbrales de riesgo físico incluso para deportistas de élite.

A pesar de todo, Djokovic mantiene el pulso con la historia. A sus 38 años, el serbio sigue desafiando los límites del cuerpo humano, aunque esta vez sus propias palabras reflejan que no todo depende de la mentalidad: “Cuando estás ahí fuera, el cuerpo te pide parar. Pero la mente te dice que sigas. Hoy solo quería sobrevivir”.

Mientras tanto, el debate se extiende entre los aficionados y expertos. Muchos recuerdan que la ATP busca expandir su calendario en Asia, con más torneos en climas tropicales, lo que podría aumentar el riesgo para la salud de los jugadores. Rune fue tajante al respecto: “No somos máquinas. Queremos competir, pero no a costa de poner nuestra vida en peligro”.

El pronóstico meteorológico no da tregua: Shanghái mantendrá temperaturas superiores a los 30 grados y una humedad cercana al 90% durante todo el fin de semana. A falta de medidas concretas, los tenistas deberán seguir lidiando con un calor que no perdona y un torneo que, más que una competición, se ha convertido en una prueba de resistencia.

El “infierno” de Shanghái continúa, y con él, la pregunta en el aire: ¿cuánto vale el espectáculo cuando está en juego la salud de los protagonistas?