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Djokovic pasa a cuartos en Wimbledon y mantiene su sueño de un nuevo Grand Slam

El tenista serbio Novak Djokovic celebra la victoria. / x
El serbio Novak Djokovic firma su victoria número 101 en Wimbledon y alcanza los cuartos de final tras vencer al australiano Alex de Miñaur

En una jornada donde la historia y el presente se dieron la mano, Novak Djokovic, con 38 años de maestría y acero competitivo, volvió a escribir su nombre en las altas cumbres del tenis. El serbio derrotó al aguerrido Alex de Miñaur (número 11 del mundo) y accedió por enésima vez a los cuartos de final de Wimbledon, el templo sagrado del césped, donde busca conquistar su octavo título y alcanzar así la estatura legendaria de Roger Federer.

Djokovic, actual número 6 del ranking ATP, arrancó con dudas, pero como acostumbra, remontó con una frialdad quirúrgica. Se impuso por 1-6, 6-4, 6-4, 6-4 en 3 horas y 19 minutos, sumando su victoria número 101 en el torneo londinense, que disputa ininterrumpidamente desde 2005. Wimbledon, para el de Belgrado, no es solo un torneo: es su escenario mítico, donde ha disputado seis finales consecutivas, ganando cuatro y perdiendo solo ante Carlos Alcaraz, en 2023 y 2024.

Ahora le espera un nuevo desafío: Flavio Cobolli, joven florentino de 23 años que vive el pico más alto de su incipiente carrera. El italiano, número 24 del mundo, será el próximo obstáculo del serbio en la ruta hacia la inmortalidad. Djokovic ya lo venció en Shanghái 2024, pero este nuevo Cobolli llega crecido, tras dejar en el camino al veterano Marin Cilic con parciales de 6-4, 6-4, 6-7 (4), 7-6 (3) y un tenis vibrante.

Cobolli, que hasta este año jamás había pasado de segunda ronda en un Grand Slam, ha conquistado los torneos de Hamburgo (ATP 500) y Bucarest (ATP 250) en tierra batida, y pisa Wimbledon como una revelación en superficie hostil, respaldado por un revés de seda y un coraje a prueba de gigantes.

Djokovic, por su parte, busca más que un título. Persigue la trascendencia histórica, el récord absoluto de Grand Slams, el octavo Wimbledon y el derecho a cerrar su carrera en lo más alto del podio del tenis. Lo hace en un año donde solo ha ganado el ATP 250 de Ginebra, pero con el aura de quien desafía la lógica del tiempo.

Mientras tanto, el césped del All England Club se prepara para otro capítulo de leyenda. Un duelo entre generaciones, entre la serenidad del rey sin trono y la efervescencia del joven aspirante florentino. El desenlace, una vez más, lo dictará la raqueta y la historia.