open de australia

Carlos Alcaraz prepara su duelo ante Djokovic sin tocar una raqueta

Carlos Alcaraz jugará la final del Open de Australia sin haber tocado la raqueta en la víspera
Alcaraz lo tiene claro: su mejor preparación para enfrentarse a Djokovic está en el trabajo invisible. / EP
Alcaraz lo tiene claro: su mejor preparación para enfrentarse a Djokovic está en el trabajo invisible. / EP

Carlos Alcaraz tiene una cita con la historia este domingo en la final del Open de Australia, y está dispuesto a llegar en las mejores condiciones posibles. Sin embargo, la preparación para enfrentarse a Novak Djokovic, el vigente número uno del mundo y 10 veces campeón en Melbourne, no será con raqueta en mano. El joven español no entrenará este sábado, centrándose exclusivamente en la recuperación física junto a su fisioterapeuta, Juanjo Moreno.

Una decisión estratégica y necesaria. El desgaste físico sufrido en la semifinal frente a Alexander Zverev, donde el murciano acabó con evidentes signos de calambres, ha obligado a priorizar el descanso activo y las terapias de recuperación frente al trabajo técnico.

Tres días sin pisar pista… como Djokovic

Con esta decisión, Alcaraz sumará tres jornadas sin entrenar durante estas dos semanas de torneo. Una pauta que recuerda al propio Djokovic, quien a sus 38 años ha hecho de la dosificación una ciencia. El serbio, además, terminó su semifinal mucho más tarde, pasadas las 2:00 a.m. del sábado, lo que le deja en desventaja temporal: cinco horas menos de descanso que el español.

Ni el nombre de Djokovic ni el de Alcaraz aparecen en la hoja oficial de entrenamientos del sábado. Ambos rivales saben que, en una final de Grand Slam, los detalles más invisibles –masajes, alimentación, descanso, recuperación mental– pueden marcar la diferencia.

Baños de contraste y trabajo invisible

Tras la semifinal, Alcaraz siguió el protocolo de recuperación establecido por su equipo: bicicleta estática, masajes, hidratación intensiva y baños de contraste –cinco minutos en agua caliente, dos y medio en fría– para estimular la circulación y mitigar la sobrecarga muscular.

“Los problemas físicos pueden venir por falta de sales, deshidratación, por los nervios… Creo que ha habido bastantes”, reconocía el tenista de El Palmar en declaraciones a MARCA. “Con una buena mentalidad lo vas dejando de notar poco a poco. El no querer perder te lleva en volandas para sacar los partidos adelante”.

La referencia a Rafa Nadal es inevitable. “Me recuerda a su semifinal de 2009 en Australia. Luego pensaba que no iba a poder, y se cascó un quinto set. En una final de Grand Slam no podemos decir que estamos cansados”, reflexionó Carlos.

La batalla ya ha comenzado… en la camilla

La final entre Alcaraz y Djokovic no comenzará sobre la Rod Laver Arena, sino en las camillas de recuperación, en las estrategias de hidratación, y en la gestión emocional de las horas previas. Mientras los focos se preparan para iluminar la pista central este domingo a las 09:30 hora española, los protagonistas juegan una partida silenciosa fuera del foco mediático.

“Vamos a intentar estar lo mejor posible y hacer lo que esté en nuestra mano para estar lo más decente posible”, sentenció Alcaraz, sabiendo que su juventud y su hambre podrían ser sus mejores armas ante una leyenda.

Comentarios