Alcaraz, honesto ante Montecarlo: “La presión por ser número 1 me ha matado”
Carlos Alcaraz llega al Masters 1000 de Montecarlo con más expectativas que nunca, pero también con un peso emocional considerable. El tenista murciano, actual número 3 del ranking ATP, se ha sincerado ante los medios en la previa del torneo, reconociendo que la posibilidad de alcanzar el número 1 del mundo tras la sanción de Jannik Sinner le ha generado una presión difícil de gestionar.
“Mucha gente me dice que puedo ser número 1 al no jugar Sinner y esa presión me ha matado”, confesó Alcaraz, visiblemente afectado por las exigencias externas. El tenista de El Palmar se entrenó en la jornada del domingo junto a Novak Djokovic, otro de los grandes candidatos al título en el Principado, y posteriormente atendió a los medios con la franqueza que le caracteriza.
Una lucha más interna que de puntos
Tras el positivo por clostebol del italiano en Indian Wells 2024, Sinner fue sancionado con tres meses de suspensión, lo que teóricamente abría la puerta a que Alcaraz optara a recuperar el liderato del tenis mundial. Sin embargo, el propio Carlos ha dejado claro que no quiere obsesionarse con el ranking y que su única prioridad ahora es volver a disfrutar del juego.
“Estoy demasiado lejos de él (Sinner). Lo único que quiero es jugar”, sentenció, dejando entrever que la carrera por el número 1 no está en sus pensamientos a corto plazo.
Actualmente, Alcaraz se encuentra a 3.610 puntos de Sinner en la clasificación ATP, una distancia considerable teniendo en cuenta lo que queda de temporada y el calendario sobre tierra batida.
Montecarlo: punto de inflexión
Este Masters 1000 de Montecarlo será clave no solo para reconstruir su confianza, sino también para medir su nivel real ante los mejores del circuito. Según las proyecciones, necesita ganar el torneo y que Zverev no llegue a cuartos de final para poder aspirar a ser número 2. Un objetivo difícil, aunque no imposible.
El propio Carlos ha dejado frases que demuestran lo exigente que es consigo mismo:
“Si pierdo un partido, es que pasa algo, y no creo que sea justo”, dijo recientemente, reflejando esa lucha constante por alcanzar la excelencia que lo llevó a la cima en 2022 y 2023.
Un camino de aprendizaje
La temporada de Alcaraz está siendo un constante ejercicio de madurez. Desde que irrumpió como estrella global, la presión mediática, las comparaciones con Rafa Nadal y las expectativas del entorno no han parado de crecer. Y él mismo reconoce que está aprendiendo a manejar esa tensión.
Montecarlo se presenta ahora como una oportunidad de resetear, de volver a disfrutar del tenis, y sobre todo, de centrarse en su evolución personal antes que en el número que acompaña su nombre en el ranking ATP.
Con Sinner ausente y Djokovic buscando recuperar sensaciones, el torneo monegasco podría ser el escenario donde Carlitos vuelva a brillar. Pero, como él mismo ha dejado claro, esta vez quiere que la motivación venga desde dentro, no desde fuera.