04.02.2023 |
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OPEN AUSTRALIA 2023

Bucsa se cuela entre las grandes

Ganó 7-6 (12-10) y 6-2 tras levantar 12 bolas de set en el primero para acceder a su segundo Open de Australia  | Debutará ante la alemana Eva Lys, de 20 años y peor rankeada que la cántabra

Cristina Bucsa, feliz tras certificar su clasificación para el Open de Australia.
Cristina Bucsa, feliz tras certificar su clasificación para el Open de Australia.
Bucsa se cuela entre las grandes

Cristina Bucsa ya está dentro, pasó el corte. Consiguió lo que había ido a buscar al otro lado del mundo: meter la cabeza, volverse a colar en el selecto grupo que tiene acceso a disputar un Grand Slam, recibir de nuevo, en definitiva, una invitación para estar con las mejores. Por segundo año consecutivo, estará en el Open de Australia después de haber derrotado a la nipona Nao Hibino en la madrugada de ayer. Era ella el último escollo que le quedaba por superar para volverse a ponerse bajo los focos que más luz dan y ahora tiene hasta el lunes para asimilarlo, descansar y dar el siguiente gran paso, que será superar por fin una primera ronda.

A la cántabra no se le ha puesto mal. Ya conoce quién será su primera contendiente y se puede decir que ha tenido suerte, ya que será otra tenista procedente de la fase previa. En concreto, quedó emparejada con la alemana Eva Lys, que tiene sólo veinte años y que es la 127 del ranking mundial mientras que Bucsa es la 102. Es, por lo tanto, una rival con la que se puede competir y con la que se puede confiar en seguir dando pasos hacia delante. Será el lunes cuando se abra el telón del Open de Australia en cuyo cartel volverá a poner su nombre la tenista torrelaveguense de ascendencia moldava.

Bucsa llegó con paso firme al partido decisivo después de vencer en la estación anterior a la estadounidense Ashlyn Krueger por un contundente 6-2 y 6-0. Tampoco la japonesa Hibino, su última piedra en el camino antes de abrir la puerta, le pudo ganar ningún set. Estuvo cerca y peleó el primero, que se resolvió 12-10 en el tie break. En el segundo hubo menos intercambio de golpes porque la cántabra lo encarriló pronto. La tenista nipona defendió bien sus dos primeros servicios pero no pasó de ahí. La cántabra ganó 6-2 y, sin necesidad de alargar la contienda, se llevó lo que había ido a buscar. Ahora toca pasar página y empezar de cero. Como sucede en cada eliminatoria. De ninguna victoria arrastra nadie nada material que le pueda servir en la siguiente ronda.

Lo cierto es que el encuentro de la madrugada de ayer, el decisivo para colarse entre los grandes, amenazó con hacerse duro y largo después de que la tenista japonesa le rompiera dos servicios a la cántabra, a lo que ésta respondió con otros tantos. Eso es lo que marca el resultado, pero para alcanzar esa igualada hubo que sudar de lo lindo. De hecho, Bucsa necesitó levantar doce bolas de set para llevarse ese primer punto. Tres fueron con 4-5 y dos más con 5-6. Las otras siete fueron en un desempate poco propicio para aficionados que sufran del corazón.

Llegar a la muerte súbita ya supuso todo un alivio después de todo lo sufrido hasta ese momento. Sin embargo, no había pasado lo peor porque Nao Hibino no se vino abajo por haber desaprovechado sus primeras oportunidades y comenzó a lo grande hasta colocarse con un 1-6 que, en condiciones normales, le debía haber puesto una alfombra roja. La tenista japonesa, de 28 años y la 123 del mundo pero que llegó a ser la 56 en el 2016, lo tuvo todo a favor pero la cántabra reaccionó de manera poderosa, con cinco puntos seguidos en el momento oportuno que volvieron a igualar la contienda (6-6). Vuelta a empezar pero sin margen de error.

La undécima bola de set para la asiática llegó con 6-7 y Bucsa tuvo la primera con 8-7, pero tampoco la aprovechó. La duodécima, como la última uva del año, llegó para Hibino con el 9-10. También la dejó pasar y fue en ese momento cuando la torrelaveguense volvió a coger la dinámica buena para conseguir tres puntos consecutivos que le permitieron quedarse con ese primer premio gordo, que significaba mucho en todos los sentidos por cómo se había desarrollado.

Bucsa sí fue capaz de acabar el trabajo, de consumar la remontada y de acertar en el momento oportuno. Ganar de esa manera ese set inicial fue un subidón moral para ella al mismo tiempo que un severo golpe para su oponente, que dio síntomas de venirse abajo conforme avanzó el segundo parcial y se hacía más patente el dominio de la cántabra, que se convirtió en la única tenista española en superar la fase previa y en colarse por este camino al primer Grand Slam del año. Sólo dar ese paso ya le permitirá dar un salto importante y pasar de ser la 102 del mundo a la 86 cuando se actualice el ránking el próximo lunes. Todo ello, a la espera de cómo le van las cosas en el torneo.

La tenista de origen moldavo ya llegó el pasado año al mismo lugar al que ha llegado ahora en Australia pero cayó en primera ronda. El objetivo, por lo tanto, es romper ese techo, alcanzar al menos la segunda y seguir creciendo. Hasta la fecha, sólo ha sido capaz de superar una ronda en un Grand Slam, que fue en el Open de Estados Unidos del pasado año. Fue precisamente en su segunda experiencia en el torneo norteamericano cuando lo consiguió y ahora confía en que, también a la segunda oportunidad en las antípodas, pueda alargar su permanencia en el torneo.

Bucsa llega así a su quinto Grand Slam a los 25 años. Nació en la localidad moldava de Chisináu pero apenas estuvo allí tres años, ya que en seguida se asentó en Torrelavega, donde comenzó su aventura tenística junto a su padre. Poco a poco va recogiendo los frutos a tanto trabajo acumulado en la pista y, de hecho, se va a presentar en la segunda semana del año metiéndose entre las cien mejores del mundo, que se dice pronto. Esa primera meta que quería alcanzar en enero ya es suya, pero quiere más. El lunes retomará su camino.

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