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Alcaraz se agarra a la épica y sobrevive al arte final de Fognini en Wimbledon

El tenista murciano Carlos Alcaraz en Wimbledon. / ep
El murciano superó a un inspirado Fabio Fognini en un duelo agónico a cinco sets (7-5, 6-7, 7-5, 2-6, 6-1), tras más de cuatro horas de batalla

Wimbledon volvió a probar el temple de un campeón. En una jornada marcada por la emoción, la incertidumbre y el tenis de altos vuelos, Carlos Alcaraz logró un sufrido acceso a la segunda ronda del Grand Slam británico tras doblegar a un Fabio Fognini inmenso que firmó una despedida majestuosa. Fue un duelo de 4 horas y 25 minutos, plagado de altibajos, suspense, errores no forzados y ráfagas de genio.

Con un marcador final de 7-5, 6-7(5), 7-5, 2-6 y 6-1, el pupilo de Juan Carlos Ferrero encadenó su 19.ª victoria consecutiva, pero lejos de hacerlo por la vía cómoda. Wimbledon no concede regalos, ni siquiera al vigente campeón.


Un arranque accidentado y un rival indomable

El partido arrancó con un sobresalto inesperado: Fognini sintió molestias en el gemelo en el primer punto del partido. Pero el veterano italiano, fiel a su naturaleza competitiva, decidió no retirarse del combate y más bien lo convirtió en su obra final. Alcaraz, visiblemente incómodo con el saque, tuvo que remontar cinco bolas de break antes de conseguir el primer set gracias a un oportuno quiebre en el undécimo juego.

El segundo parcial fue el más volcánico emocionalmente. Alcaraz golpeó primero, pero Fognini respondió con una resistencia férrea desde el fondo de pista. En el tie-break, el italiano sacó su repertorio de mago y aprovechó los errores del murciano para igualar el encuentro a un set.


Errores al saque, tensión creciente y un regreso al límite

El tercer set fue una montaña rusa. El saque, gran aliado habitual de Alcaraz, se convirtió en su talón de Aquiles, con un porcentaje de primeros servicios por debajo del 60% y nueve dobles faltas acumuladas. A pesar de ello, el murciano salvó el set con carácter y lo cerró con un break cuando el reloj ya rozaba las tres horas de juego.

Fognini, lejos de hundirse, resurgió con arte y autoridad en el cuarto set. Ganó 6-2 con una facilidad que dejó atónitos a los asistentes en la pista central. Alcaraz parecía perdido: lento de piernas, desordenado en la táctica y abatido mentalmente. El partido marchaba al límite.


Un último set de campeón, pese al caos

Entonces, el número dos del mundo sacó lo mejor de su alma competitiva. Inició la manga definitiva con un demoledor 3-0, quebrando el saque de Fognini y recuperando la agresividad en sus golpes. El duelo se detuvo por más de 15 minutos debido a la indisposición de un espectador, pero ni el parón ni la presión impidieron que Alcaraz cerrara el set con un contundente 6-1.

En la rueda de prensa, el murciano reconoció que fue su “partido más difícil del año” y agradeció el apoyo del público, clave para superar un estreno que podría haber terminado en tragedia deportiva. En segunda ronda, su rival será el británico Oliver Travet, que venció sin apuros al suizo Leandro Riedi.


Alcaraz sobrevive. Alcaraz avanza. Y Wimbledon, otra vez, ya le pertenece un poco más. Porque si ganar es difícil, hacerlo en medio de la tormenta es solo para los elegidos.