Tania Llasera recuerda su paso por Mediaset: “Era una guerra encarnizada”
Tania Llasera, que fue una de las figuras más destacadas de Mediaset durante la década de 2010, ha hablado abiertamente sobre su paso por la empresa en una reciente entrevista con la revista Semana. En la conversación, la presentadora, conocida por su trabajo en programas como La Voz y La Voz Kids, reflexionó sobre su experiencia en la cadena y las dificultades que enfrentó en ese entorno.
Llasera, que en los últimos años ha disminuido su presencia mediática tras abandonar Mediaset y unirse a Televisión Española, no ha tenido reparos en hablar sobre lo que vivió durante su etapa en Mediaset. "Recuerdo momentos horribles, sobre todo en Mediaset. Era una guerra encarnizada entre mujeres", confiesa la ex presentadora.
En la misma entrevista, reflexiona sobre las demandas del mundo televisivo y cómo la exposición constante puede desgastar la imagen de los presentadores. "En televisión se te paga un caché bastante alto porque está asegurado que la gente se va a hartar de ti tarde o temprano", explica, añadiendo que la industria aprovecha ese desgaste, sabiendo que algún día el interés del público disminuirá. A su juicio, una vez que desaparecen la juventud y la belleza, el interés por los presentadores también desaparece: "Te dejan de interesar".
Además, Tania relata una experiencia particular con un directivo de Mediaset, quien le sugirió operarse la nariz, el pecho y perder peso. "Por suerte, no le hice caso", afirma, aludiendo a las exigencias externas sobre su físico. En defensa de su apariencia, Tania señala que sus características son parte de su identidad y que no sucumbió a las presiones de someterse a cambios estéticos solo para cumplir con las expectativas de otros. "Mis tetas son pequeñas, pero son elegantes. Y aunque una mira a Cuenca y la otra a Tarragona, son ideales y son mías", sentencia.
Finalmente, Tania expresa su agradecimiento a su "yo del pasado" por haber tenido la suficiente fuerza para no ceder ante esas presiones. También reconoce que su madurez, con 28 años, le permitió resistir mejor las exigencias del medio: "Me creía durante mucho tiempo que no podía ser inteligente y guapa", comenta, destacando las dificultades que vivió al sentirse movida como un "muñeca" dentro de la industria televisiva.