RTVE se convierte en “TelePedro”: una programación al servicio del sanchismo
Cada mes de septiembre, las cadenas televisivas renuevan su oferta. Pero lo de RTVE no es una simple renovación: es una alineación editorial orquestada que, para muchos, confirma lo que ya se murmura en redes sociales: la «TelePedro», apodo que no necesita explicación. Lejos de promover la pluralidad, la cadena pública pagada por todos los españoles ha apostado por una programación marcada por un claro sesgo ideológico socialista.
A primera hora, Silvia Intxaurrondo marca el tono desde La Hora de La 1. Conocida por sus enfrentamientos con políticos del PP y Vox, su neutralidad informativa ha sido más que cuestionada. Lo que para RTVE es análisis riguroso, para muchos ciudadanos se ha convertido en militancia camuflada.
Del informativo al activismo con fondos públicos
Le toma el relevo Javier Ruiz con Mañaneros, donde destaca la presencia de Sarah Santaolalla, colaboradora y pareja del presentador. Esta misma tertuliana desató la indignación de miles de ciudadanos al calificar en directo de «idiotas» e «inútiles mentales» a los votantes de PP y Vox. En vez de cesarla, la dirección de RTVE la defendió, reforzando la sensación de impunidad si se insulta... siempre que sea al adversario ideológico.
Por la tarde, Jesús Cintora vuelve con Malas Lenguas. El periodista, cesado en su día por exceso de opinión, regresa con un formato de detección de bulos que, casualmente, solo detecta falacias cuando provienen del lado conservador. Lo que parece una caza de fake news se convierte en un ejercicio de desinformación selectiva.
Una parrilla al servicio del relato oficial
La gran apuesta de la tarde es Directo al grano, con Marta Flich y Gonzalo Miró. Una pareja televisiva ideológicamente alineada con Moncloa que RTVE vende como «diversa y complementaria». El propio Miró ironizó en la COPE sobre su fichaje: «¿Se te ocurre una mejor manera de invertir?» —la pregunta sería, ¿con qué dinero?
A última hora, el Telediario 2 estará capitaneado por Pepa Bueno. Su vuelta no es casual: fue escogida por Sánchez para la entrevista de apertura del curso. Su paso por El País y su afinidad con la izquierda son suficientes credenciales para quienes diseñan la nueva línea editorial de la pública.
Entretenimiento con propaganda incorporada
El entretenimiento tampoco escapa al sesgo. David Broncano repetirá con La Revuelta, donde el sarcasmo político suele tener un solo destinatario. A él se suma Marc Giró con Late Xou, una propuesta con acidez ideológica al gusto de Moncloa.
Y por supuesto, Xabier Fortes continúa al frente de La noche en 24 horas. Su papel como «analista» ha sido duramente criticado incluso desde dentro de RTVE. Su parcialidad y su tono afín al Ejecutivo lejos están de lo que debe ser un periodista público.
¿Dónde está la pluralidad?
La RTVE de todos se ha convertido, paso a paso, en la televisión de unos pocos. Las denuncias por falta de pluralidad ya no provienen solo de partidos políticos, sino de trabajadores internos y asociaciones profesionales. El presidente de RTVE, José Pablo López, ha defendido a capa y espada cada una de estas decisiones, alimentando la tesis de que RTVE actúa como aparato mediático del sanchismo.
Y mientras tanto, el contribuyente paga. Los votantes de más de media España no encuentran en RTVE una voz ni un reflejo. Solo una consigna: la que marca Moncloa.