cine de barrio

RTVE alerta de lo “machista” antes del cine clásico: polémica por los nuevos avisos en ‘Cine de Barrio’

La presentadora de 'Cine de Barrio', Inés Ballester. / RTVE

RTVE ha decidido incorporar una frase contextualizadora al inicio de las películas emitidas en ‘Cine de Barrio’, atendiendo a reiteradas quejas del público por escenas con actitudes machistas o sexistas

Radiotelevisión Española (RTVE) ha decidido incluir un aviso contextualizador al inicio de algunas películas emitidas en el programa ‘Cine de Barrio’, señalando que los contenidos deben entenderse “en el contexto social de dicha época”. Una medida aparentemente inocua que ha desatado una controversia nacional, abriendo una grieta entre el deber pedagógico y la tentación de la censura blanda.

La decisión, recomendada por la Defensora de la Audiencia, Rosa María Molló, responde a “diferentes requerimientos” de espectadores que denunciaban actitudes “machistas y sexistas” en títulos de cine clásico español. La frase que se añadirá al inicio de determinadas películas reza: “Las circunstancias contenidas en esta película se enmarcan en una época determinada y deben ser entendidas en el contexto social de dicha época”.

A primera vista, la intención parece didáctica y prudente. Pero bajo su formulación se esconde un gesto de infantilización social: asumir que el espectador actual —adulto, informado, crítico— necesita de un prólogo moralizante para procesar una obra cultural del pasado. Como si la historia debiera someterse a la pedagogía de la corrección contemporánea, como si el arte no pudiera hablar por sí mismo.

El periodista Manu Marlasca, con una frase lapidaria, expresó el malestar de buena parte de la opinión pública: “El plan para idiotizar a la sociedad sigue adelante sin fisuras”. En su opinión, y la de muchos críticos culturales, el público no necesita ser advertido sobre los códigos morales de una película rodada hace 60 años. “Ni siquiera hace falta decir que John Wayne es racista en Centauros del desierto”, ironizaba el periodista.

“¿De verdad necesitamos que nos expliquen que una película como ‘Cómo está el servicio’ fue rodada hace 60 años? ¿De verdad hace falta advertir que John Wayne era racista en ‘Centauros del desierto’?”, escribió el periodista.

A su crítica respondió de forma encendida el presidente de RTVE, José Pablo López, quien justificó la medida como un acto de responsabilidad institucional: “Lo que tú llamas idiotizar otros lo vemos como no banalizar la violencia física contra las mujeres, la homofobia o el perpetuamiento de roles machistas”. Para López, el humor de antaño —inspirado en el franquismo, según él— requiere un marco explicativo previo, casi como si el arte debiera pasar por aduanas ideológicas antes de proyectarse.

Esta respuesta, sin embargo, deja traslucir una visión condescendiente del espectador y una cierta tendencia a reescribir la historia cultural desde la moral vigente. Si seguimos ese camino, ¿deberemos advertir antes de leer a Quevedo, o añadir disclaimers antes de cada poema de Rubén Darío que cosifique a la mujer? ¿Habrá que revisar las obras de Berlanga, Fernán Gómez o Buñuel bajo el prisma del feminismo actual?

En este punto conviene recordar que el arte no es un manifiesto político ni una guía de comportamiento moral. Es reflejo, espejo, memoria, contradicción y testimonio. Y a veces también es incómodo, anacrónico o provocador. Esa es, precisamente, su función: molestar lo suficiente para hacernos pensar. No necesita advertencias previas, sino espectadores exigentes.

‘Cine de Barrio’, con más de 30 años en antena, ha sido una de las escasas ventanas televisivas a la historia cinematográfica popular de España. Desde Sor Citroën hasta Cateto a babor, las películas de los años 50, 60 y 70 muestran una España real, desigual, ingenua, pero también creativa, viva y profundamente humana. Reducirlas a una nota explicativa supone no solo una banalización del pasado, sino una desconfianza intolerable hacia la madurez del presente.