El Hormiguero

Paz Padilla descontrolada por completo en El Hormiguero

Paz protagonizó un momento surrealista con una llamada telefónica, añadiendo más caos al programa. / EP
Paz Padilla desbordó El Hormiguero con su impredecible humor, descontrolando la dinámica del programa y convirtiéndolo en un caos, dejando a Pablo Motos y a los espectadores sorprendidos y divertidos.

En el programa El Hormiguero de este miércoles, Paz Padilla desbordó toda expectativa y se convirtió en el centro de atención con una actuación improvisada que dejó a Pablo Motos sin palabras. Desde el inicio, la noche se desarrolló con calma, pero rápidamente, Paz Padilla se encargó de romper el guion del programa y descontrolar la situación. Mientras hablaba de su obra de teatro El humor de mi vida y compartía su experiencia sobre el duelo, el programa tomó un giro inesperado.

Paz, que utiliza el humor para lidiar con el duelo, relató su proceso de superar la muerte de su marido y su hermano, subrayando la importancia de visibilizar este tema y de abordar el sufrimiento con resiliencia. Sin embargo, fue a partir de este punto cuando comenzó a desatarse la locura. La hija de Paz Padilla se sentó en la mesa y, entre bromas y anécdotas, Paz soltó una confesión inesperada: "He intentado muchas veces que David Broncano me lleve a su programa y no hay manera", dejando a Pablo Motos atónito.

A lo largo de la noche, las ocurrencias de Paz se volvieron cada vez más disparatadas. Un momento especialmente surrealista ocurrió cuando Paz Padilla recibió una llamada telefónica que terminó con un comentario inesperado: "Sí, claro... y mi madre es puta", colgando inmediatamente después. La sección de cocina, que normalmente es más controlada, se convirtió en un caos total. Paz comenzó a robar ingredientes de la mesa mientras Pablo Motos intentaba seguir el ritmo, y David de Jorge, el chef, tuvo que correr detrás de ella con una botella de cerveza para vengarse, lanzándola por el plató mientras la audiencia, atónita, no podía creer lo que estaba viendo.

La situación se descontroló por completo, y al final, Pablo Motos, entre risas y desesperación, intentó despedir el programa mientras Paz seguía causando estragos. "Paz, por favor. Tenemos que despedir el programa", exclamó Motos, pero era imposible recuperar el control mientras Paz se divertía con la situación.

El episodio se convirtió en un delirio total, transformando el programa en una auténtica fiesta improvisada. Paz Padilla demostró, una vez más, que su capacidad para desbordar cualquier guion y llevar a El Hormiguero por un camino completamente impredecible es un don único.