Paz Padilla cuenta cómo Revilla supo de la demanda del emérito
Durante el rodaje de una nueva película en la que participan destacadas figuras del cine y la televisión españolas, Paz Padilla ha relatado un momento inesperado que vivió junto a Miguel Ángel Revilla, expresidente de Cantabria, cuando este recibió una llamada telefónica informándole de que había sido demandado por el rey emérito Juan Carlos I. La actriz y presentadora ha compartido cómo se desarrolló la escena, aportando detalles del ambiente, las reacciones de los presentes y el impacto emocional que la noticia tuvo sobre el exmandatario cántabro.
La comedia en la que se encontraban trabajando cuenta también con la participación del actor Antonio Resines, y según ha contado Padilla, el rodaje transcurría con normalidad hasta que el teléfono de Revilla sonó. La llamada interrumpió la escena que estaban filmando y, al contestar, el exlíder regional se enteró en ese preciso instante de que el rey emérito había presentado una demanda judicial contra él.
"Nos estaba casando a Resines y a mí", ha declarado Paz Padilla, haciendo alusión a la escena que representaban en el set de rodaje cuando sucedió el hecho. La comicidad del momento contrasta con la seriedad del contenido de la llamada, lo que generó un ambiente de confusión y sorpresa entre los presentes.
Tras colgar el teléfono, Antonio Resines preguntó a Revilla si las noticias eran malas. La respuesta del exdirigente autonómico fue escueta y reveladora: “No lo sé, creo que es una putada”. Con esta frase, expresó su desconcierto e incomodidad por la inesperada situación legal con quien había sido durante años una figura cercana.
Paz Padilla ha declarado también que Revilla quedó visiblemente afectado por la noticia. “Lo pasó mal porque se consideraba amigo”, ha explicado. Esta afirmación subraya el carácter personal que reviste el conflicto legal para el expresidente cántabro, quien mantenía una relación cordial con el exjefe del Estado.
La situación refleja un giro en la relación entre ambos personajes públicos, marcada ahora por una batalla judicial abierta. La demanda del rey emérito ha deteriorado de forma notoria el vínculo que anteriormente existía entre los dos, y que había sido en más de una ocasión resaltado por los medios como amistoso y respetuoso.