SOCIEDAD

“Tenía 20 años y aborté”: la confesión más íntima de Laura Escanes en Egipto

Laura Escanes durante el programa con Calleja. / Mediaset

En un acto de valentía, Laura Escanes confesó en el programa de Jesús Calleja que pasó por un aborto en secreto, mientras las cámaras la mostraban sonriendo durante un viaje a Sudáfrica

En un escenario tan simbólico como Egipto, tierra de templos, secretos milenarios y emociones eternas, Laura Escanes ha decidido liberar una verdad que llevaba años guardando. Fue en el programa Universo Calleja, presentado por Jesús Calleja, donde la influencer y escritora se atrevió a pronunciar con entereza una confesión largamente silenciada: cuando tenía 20 años, abortó voluntariamente.

Su historia comienza ocho años atrás, durante un viaje a Sudáfrica, en el que acompañaba a su entonces pareja, Risto Mejide, también invitado del programa Planeta Calleja. En aquel momento, Laura no era protagonista ni del programa ni del relato. Era simplemente "la joven novia" que aparecía de fondo. Nadie sospechaba que tras su aparente timidez, se escondía un abismo emocional. Y ella, por elección, guardó silencio.

Estaba pasando por un aborto. Esas semanas sangraba lo más grande, con unos dolores horribles”, confesó, con la voz temblorosa pero firme. “Decidí abortar. Tenía 20 años. No estaba preparada. Era muy joven, y aunque fue una decisión tomada, fue durísima”.

La joven catalana explica que ese acto de protección hacia su intimidad se convirtió en una especie de coraza permanente. En su relación con Mejide, en su exposición pública, en su maternidad posterior… siempre hubo una parte de ella que permaneció oculta, herida, culpable, juzgada.

Me sentía muy culpable. Recibía muchas críticas por mi relación, por la diferencia de edad, por ser joven, por mi físico… Me protegía de todo, incluso de mí misma”.

Aquel viaje que parecía idílico escondía una batalla silenciosa. Mientras la producción rodaba escenas en parajes exóticos, Laura lidiaba con un proceso físico y emocional demoledor. No dormía bien, no comía, lloraba en silencio, y ocultaba su dolor detrás de una sonrisa contenida. “No podía estar en cualquier sitio, sin baño, con ese dolor... Era un momento personal y físico muy duro”, reconoció.

Con una honestidad desarmante, explicó que nunca antes lo había contado. Ni siquiera en su círculo más cercano. El miedo al juicio ajeno, al qué dirán, la hizo callar. “No lo comenté con mucha gente. Yo quería ser madre con Risto, era el amor de mi vida, pero no era el momento. Aunque la decisión fue mía, el dolor fue inmenso”.

Jesús Calleja, visiblemente impactado por la revelación, apenas pudo contener su emoción. “Estoy en shock. No sabíamos nada. No nos diste ni una pista”, dijo el aventurero, reconociendo el acto de valentía emocional que supone abrir el alma en televisión nacional.

Aunque fuera una decisión tomada, yo lloraba y me arrepentía. Es una sensación rarísima. No por haberlo hecho, sino por el proceso emocional que conlleva”, añadió Laura, dejando claro que el aborto, incluso cuando se elige libremente, no deja de ser una vivencia difícil, íntima, que remueve hasta los cimientos más profundos de una mujer.

A lo largo del programa, la conversación derivó hacia otras zonas de su vida: su evolución personal, su maternidad, su presente sentimental. “Ahora estoy en paz. Estoy en un buen momento. Me he fortalecido mucho”, aseguró. “La terapia me ha ayudado a poner límites, a priorizarme, a sanar”.

Esta revelación no solo es un acto de sanación personal. Es también una poderosa declaración pública, en tiempos donde hablar de aborto sigue siendo tabú para muchas mujeres. Laura no solo lo cuenta, lo nombra, lo abraza, lo asume con toda la dignidad de quien ha sobrevivido a su propia tormenta.

No me avergüenzo. Ya no. No tengo nada que esconder. Lo cuento porque puede ayudar a alguien más. Lo cuento porque es parte de mi historia”.

Con esa frase, Laura Escanes rompió con años de silencio autoimpuesto, y se unió a la larga lista de mujeres que, con coraje, están ayudando a desestigmatizar un proceso tan íntimo como incomprendido.

Al final del episodio, sentada en el mítico Winter Palace de Luxor, donde la historia se mezcla con el presente, Laura ya no era la joven frágil que ocultaba su verdad. Era una mujer entera, vulnerable, fuerte, que se atrevió a contar su herida para, quizá, cerrar la de muchas otras.