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Cuando nos equivocamos todos: los fallos más recordados de las Campanadas

Errores en directo que forman parte de la memoria colectiva y la evolución de los ritos televisivos de Nochevieja

 
Campanadas en una emisión de TVE en los años 90. Archivo RTVE
Campanadas en una emisión de TVE en los años 90. Archivo RTVE

Antes de que las retransmisiones de las Campanadas incluyeran presentadores famosos y escenografías deslumbrantes, existió una forma más sobria, institucional y radiofónica de marcar el cambio de año. En 1989, una voz veterana de TVE protagonizó un error que, aunque intrascendente en términos prácticos, quedó grabado para siempre en la memoria televisiva de los españoles. Fue entonces cuando Marisa Naranjo, locutora de continuidad del ente público, confundió los cuartos con las campanadas. El fallo fue visto por millones y marcó un antes y un después en cómo entendemos el rito colectivo de despedir el año ante una pantalla.

Una voz de otra época en la televisión estatal

Marisa Naranjo era una profesional respetada, con amplia experiencia en Radio Nacional y Televisión Española, y fue elegida para guiar las Campanadas de 1989 a 1990. En un momento donde no existían las cadenas privadas ni los formatos espectaculares, su tarea era la de explicar sobria y pausadamente el funcionamiento de los cuartos y las doce campanadas. Sin embargo, cuando comenzó a hablar, las campanas ya estaban sonando. Al darse cuenta, la locutora quedó en silencio, mientras millones de españoles seguían las imágenes del reloj de la Puerta del Sol sin saber si debían comer o no las uvas.

 

El error más célebre de las Campanadas en España

El equívoco se convirtió en parte de la historia de la televisión en directo. Cuando ya habían sonado las doce, Naranjo dijo: “Aquí comienzan las 12 campanadas”, desatando la confusión en miles de hogares. Su posterior disculpa fue sencilla y elegante: “Espero y deseo que ustedes hayan tomado las 12 uvas sin precipitación y de acuerdo a cómo hayan sonado”. Su reacción, lejos de la teatralidad, reflejó el estilo de una época en la que la televisión era todavía una institución formal, sin adornos ni excesos. A partir de ese momento, TVE incorporó presentadores en pantalla a la retransmisión, como Martes y Trece, que debutaron al año siguiente.

 

Errores que se convierten en historia social

Los fallos en las Campanadas se han repetido a lo largo de los años, y cada uno ha dejado su pequeña marca en la cultura popular. En 1993, José María Íñigo y Carmen Sevilla felicitaron el año diciendo “feliz 1964”, confundiendo la fecha tres décadas atrás. El lapsus, más simpático que problemático, quedó como anécdota entrañable. En el mismo cambio de año, Irma Soriano tuvo dificultades para distinguir entre cuartos y campanadas debido al ruido ambiente en la Puerta del Sol, algo comprensible dadas las condiciones técnicas de aquel entonces. Todos estos episodios, lejos de ridiculizar a sus protagonistas, los humanizaron y los acercaron al público.


Por qué recordamos estos errores con afecto

El paso de año es uno de los rituales contemporáneos más compartidos. Cada 31 de diciembre, millones de españoles repiten el gesto ancestral de reunirse en torno al alimento (las uvas), al sonido (las campanadas) y al relato (la televisión). En una sociedad marcada por el control digital y la imagen perfecta, los fallos en directo nos devuelven algo de humanidad. La memoria colectiva no solo guarda las victorias, sino también las imperfecciones. Y en ese sentido, los errores de Marisa Naranjo, Íñigo o Soriano forman parte de una historia que no solo habla de televisión, sino de cómo vivimos, reímos y recordamos juntos.

 
 

 

 

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