Carlos Alsina desmonta a Pedro Sánchez en El Hormiguero
Carlos Alsina protagonizó en El Hormiguero una de las intervenciones más impactantes de la semana, desmontando con claridad y firmeza las contradicciones del poder político
Carlos Alsina, uno de los comunicadores más respetados de la radio española, protagonizó anoche una de las intervenciones más potentes del año en El Hormiguero, el programa de Antena 3 que presenta Pablo Motos. En plena tormenta política por los mensajes filtrados entre Pedro Sánchez y José Luis Ábalos, Alsina volvió a ejercer de voz crítica y lúcida, desmontando con su habitual rigor las grietas de la política actual.
La aparición de Alsina no fue una entrevista más. Fue, como él mismo practica cada mañana en Más de uno (Onda Cero), un análisis pausado, argumentado y profundamente incómodo para el poder, sea del signo que sea.
Desde el primer minuto, Carlos Alsina dejó claro que no estaba allí para hacer sangre, sino para plantear preguntas que el ruido mediático ha silenciado. En una televisión donde el espectáculo ha devorado al análisis, Alsina brilló por contraste.
“¿Le damos realmente importancia a lo que interesa, o vivimos atrapados en debates que alejan al periodismo de la realidad del ciudadano?”
Con esta primera reflexión, puso el tono de una intervención que desmontó tanto la forma de hacer política del Gobierno como las carencias de la oposición.
Caso Ábalos: las preguntas que acorralan a Sánchez
El periodista fue claro, conciso y contundente. Frente al caso de los whatsapp filtrados entre Sánchez y Ábalos, Alsina planteó una cuestión central:
“Esta relación tan estrecha, esos mensajes tan cercanos… ¿cómo es posible que Sánchez decidiera cesar a Ábalos sin dar ninguna explicación?”
En su intervención, Alsina subrayó el grado de franqueza entre ambos dirigentes y recordó el contexto: Ábalos fue cesado en julio de 2021, en pleno escándalo por su conexión con Koldo García, su asesor más controvertido, ahora investigado por corrupción.
“Si Pedro Sánchez sostiene que no sabía nada… ¿por qué cae Ábalos y no él?”, preguntó Alsina, desmontando el argumento del desconocimiento.
Y añadió una comparación lapidaria: “Eso ya lo dijo Esperanza Aguirre cuando hablaba de Granados o González, y entonces la prensa lo consideró inaceptable. ¿Por qué ahora es distinto?”
Siete años después: un Parlamento ninguneado
Alsina también dedicó parte de su intervención a recordar las promesas incumplidas del presidente del Gobierno. “Cuando llegó al poder en 2018, Sánchez prometió poner al Parlamento en el centro de la vida política. Siete años después, lo maltrata cada miércoles”.
En un análisis que podría enseñarse en facultades de periodismo, Alsina desmontó la dinámica del control parlamentario actual, reducido —dijo— a “intercambios de frases hechas, evasivas y ninguneo a la oposición”.
En una España polarizada, Alsina reivindicó el periodismo independiente. Aseguró no casarse con ningún partido, lo que también le valió para criticar la estrategia del PP en la Comunidad Valenciana. Al ser preguntado por Carlos Mazón, y su gestión tras la DANA (Desastre Natural), no dudó en señalar la tibieza de Alberto Núñez Feijóo:
“No puede cesarlo directamente, pero sí presionar públicamente para que se retire. Y no lo hace porque están más preocupados por el tanteo electoral que por la gestión”.
Con esta frase, Alsina puso en evidencia que la lógica del cálculo político se ha impuesto sobre el bien común en todos los partidos. La fuerza del discurso de Alsina no reside en la estridencia, sino en su capacidad de análisis, su contexto histórico y su claridad de ideas. Recordó que, desde hace 10 años, empieza cada mañana con un “sermón” que no busca adhesión, sino reflexión.
“No quiero que estés de acuerdo conmigo, quiero que pienses por ti mismo, que relaciones los hechos, que dudes”.
Su defensa del pensamiento crítico, en una televisión saturada de titulares y tertulias encendidas, fue un oasis necesario.
Lo visto anoche en El Hormiguero fue más que una entrevista. Fue una lección de periodismo responsable, una llamada a pensar más allá de los slogans. Alsina reivindicó la duda, el análisis y la honestidad intelectual. “La crítica al poder no te convierte en parte de la oposición. Y apoyar una medida concreta no te hace cómplice del gobierno”.