Estrenos de Televisión

'La canción' revive Eurovisión 1968 con Carolina Yuste como Massiel

Carolina Yuste se transforma en Massiel en una nueva serie. / Movistar

La serie La canción dramatiza cómo la victoria eurovisiva de 1968 fue utilizada por el franquismo, explorando la valentía de Massiel y la renuncia de Serrat a cantar en castellano.

Este jueves 8 de mayo, la plataforma Movistar Plus+ estrena La canción, una miniserie de tres capítulos centrada en el contexto histórico y político que rodeó la victoria de España en el Festival de Eurovisión de 1968 con el tema La, la, la, interpretado por Massiel. La producción, ideada por los creadores Pepe Coira y Fran Araújo —conocidos por su trabajo en Hierro y Rapa—, aborda no solo el camino musical hacia aquel triunfo, sino también los conflictos ideológicos, sociales y culturales que marcaron aquella etapa de la dictadura franquista.

El proyecto sitúa su narrativa en una España en plena transición interna, caracterizada por las tensiones entre una sociedad profundamente conservadora y los primeros síntomas de modernización y apertura al exterior. En ese contexto, la representación del país en Eurovisión se convirtió en una herramienta del Estado para proyectar una imagen aperturista, a pesar de la evidente represión interna.

La actriz Carolina Yuste interpreta a Massiel, artista que terminó representando a España en el festival tras la renuncia de Joan Manuel Serrat a cantar en castellano. Yuste, ganadora de dos premios Goya, ha explicado durante la presentación de la serie que su personaje fue una figura de gran determinación en una sociedad hostil a las mujeres independientes. “Era una mujer con las ideas muy claras que se enfrentó a lo que hiciera falta”, ha declarado.

La serie refleja cómo Massiel, apodada “la tanqueta de Leganitos”, rompió moldes en un entorno dominado por normas machistas. Según la actriz, se trataba de una joven valiente, consciente de las consecuencias de su actitud crítica en una época de censura. “Tendría miedo, seguro… pero se enfrentó a muchas cosas”, afirma. Entre esos episodios destaca su negativa a fotografiarse con el dictador Francisco Franco en El Pardo, lo que derivó en represalias oficiales.

El relato también profundiza en la figura de Joan Manuel Serrat, interpretado por Marcél Borràs. Serrat, inicialmente seleccionado para representar a España en Eurovisión, exigió interpretar el tema La, la, la en catalán. Su negativa fue rechazada por las autoridades, y su renuncia generó una fuerte controversia mediática. Según Araújo y Coira, Serrat se convirtió en objetivo de campañas de presión desde ambos extremos del espectro político: fue acusado por unos de traidor y por otros de colaboracionista.

Marcél Borràs explica que su personaje se ve superado por una situación en la que su arte fue instrumentalizado políticamente. “La opción de Serrat en ese momento de crisis, decidir renunciar, me parece que fue muy valiente y muy coherente con su manera de ver el mundo”, declara el actor. Añade que el cantautor, tras una gira extensa por Europa, perdió contacto con la realidad social española y solo al regresar comprendió el impacto de su decisión.

La serie muestra cómo Televisión Española, bajo órdenes del Ministerio de Información y Turismo dirigido por Manuel Fraga Iribarne, lanzó una estrategia denominada “operación festivales”. El objetivo era utilizar certámenes internacionales para promover una imagen renovada del régimen franquista. A través de Eurovisión, cine y televisión, el gobierno pretendía mostrar un país moderno, alejado del atraso y la represión política que caracterizaban su estructura interna.

Artur Kaps, personaje histórico interpretado por Àlex Brendemühl, fue el encargado de dirigir artísticamente la participación española en Eurovisión 1968. Según el actor, Kaps fue un innovador que también buscaba evitar ser instrumentalizado. Sobre Serrat, Brendemühl afirma: “Se le utilizó. Se vio involucrado en una cuestión política, identitaria, idiomática y cultural que se le escapó de las manos”. El actor revela que el cantautor catalán no ha querido estar vinculado al proyecto, posiblemente por no compartir su enfoque o por la forma en que su figura es retratada.

Patrick Criado interpreta a Esteban Guerra, un joven directivo de RTVE —personaje ficticio— que trabaja codo con codo con Kaps en la misión de garantizar el éxito de la candidatura española. Según Criado, el papel de Serrat en esta historia simboliza la complejidad de posicionarse políticamente en un entorno polarizado. “Estaba en un momento complejo, ante una decisión muy difícil con la que no iba a agradar a nadie”, apunta.

En el trasfondo de esta historia individual se encuentra el uso sistemático de la cultura como arma política. Fran Araújo señala que durante la documentación del proyecto encontraron múltiples referencias a estrategias del franquismo orientadas a conseguir visibilidad internacional a través del éxito cultural. “Varias veces aparecía el término de ‘operación festivales’, lo que nos dio muchas pistas de que realmente había un esfuerzo real por ganar festivales fuera de España”, declara.

La canción no se limita a contar una anécdota musical. Sus creadores han optado por un enfoque que combina la ironía con una aproximación crítica a la instrumentalización política del arte. El relato sitúa los acontecimientos en un mosaico más amplio que incluye la evolución de la televisión, la represión de las lenguas cooficiales, la censura artística y el papel simbólico que ciertos personajes públicos desempeñaban sin desearlo.

El reparto coral de la serie incluye también a Laia Manzanares, Carlos Santos, Mariano Peña y Eneko Sagardoy. Todos ellos contribuyen a construir una representación amplia y matizada de una España marcada por contradicciones: por un lado, una creciente modernidad técnica y cultural; por otro, un férreo control ideológico y moral desde las instituciones del Estado.

Movistar Plus+ apuesta, así, por un relato en el que se entrelazan música, política e historia. En palabras de sus creadores, el objetivo es “retratar la complejidad de una época que aún proyecta sombras sobre el presente”.