ELON EL SALVADOR DE LA HUMANIDAD

Elon Musk vs. OpenAI: el regreso del hijo pródigo con un cheque de 97.400 Millones

Elon Musk
Musk, en su eterna cruzada contra la tecnocracia woke, ha acusado a OpenAI de traicionar su misión original de desarrollar inteligencia artificial para el bien de la humanidad

Bienvenidos al último capítulo de la telenovela tecnológica en la que Elon Musk, el Tony Stark de la vida real (o al menos de Twitter/X), ha decidido que si no puede demandar a OpenAI hasta someterla, quizá pueda simplemente comprarla. Porque, después de todo, ¿qué mejor manera de salvar a la humanidad de la inteligencia artificial descontrolada que convirtiéndose en su propietario?

Según The Wall Street Journal, Musk y un consorcio de inversores han lanzado una oferta de 97.400 millones de dólares para quedarse con la organización sin fines de lucro que controla OpenAI. Sí, lo leyeron bien: sin fines de lucro… hasta que Altman y compañía decidieron que la IA generativa era un negocio demasiado lucrativo como para desperdiciarlo en sentimentalismos altruistas.

Pero no se equivoquen: esto no es solo un choque de billeteras. Musk y el CEO de OpenAI, Sam Altman, llevan años en una disputa digna de un culebrón de Silicon Valley. Musk, en su eterna cruzada contra la tecnocracia woke, ha acusado a OpenAI de traicionar su misión original de desarrollar inteligencia artificial para el bien de la humanidad y, en su lugar, alinearse con—¡horror!—Microsoft, la misma empresa que alguna vez nos regaló Clippy, el asistente virtual más odiado de la historia.

Hablando de Microsoft, sus acciones cayeron en bolsa tras este anuncio, lo que sugiere que Wall Street, como cualquier persona racional, se pregunta si realmente OpenAI vale más que el PIB de la mayoría de los países del mundo. O quizás simplemente temen que un Musk dueño de OpenAI les haga lo mismo que le hizo a Twitter/X: eliminar empleados a velocidad supersónica y convertir la plataforma en un hervidero de teorías conspirativas y memes de Doge.

Por supuesto, este golpe maestro de Musk viene con su dosis habitual de litigios. Recordemos que ya demandó a OpenAI por haberse desviado de su sagrada misión original, justo antes de que anunciaran su megalómano proyecto Stargate: una iniciativa de 500 mil millones de dólares que aparentemente requiere más dinero del que circula en toda la economía de Argentina. El hecho de que el anuncio se hiciera con gran pompa en la Casa Blanca justo después de la reelección de Trump solo añade un nivel extra de surrealismo a la historia.

Musk, con su modestia habitual, ha prometido que si logra hacerse con OpenAI, la devolverá a sus raíces de "código abierto y centrada en la seguridad". Lo que en lenguaje Muskiano podría traducirse como: "haré lo que me dé la gana y si no te gusta, vete a Truth Social".

La gran pregunta es: ¿realmente lo logrará? O más bien, ¿OpenAI aceptará una oferta de casi 100 mil millones de dólares de un hombre que, hace apenas unos meses, los demandó por haberse vendido al capitalismo salvaje? Sería irónico… aunque en este punto, la ironía es el único lenguaje que Silicon Valley parece entender.

Así que ajusten sus cinturones, porque el culebrón de la IA acaba de entrar en su fase más interesante. Y como siempre, Musk no necesita guionistas. Él mismo se encarga de escribir la historia… en tiempo real.