Recuperan sin vida a una niña de tres años tras caer en un pozo
La dramática operación de rescate, que se extendió por diez días, culminó este miércoles con el trágico desenlace que ha conmovido al país entero.
Diez días de desesperación
La menor quedó atrapada a unos 40 metros de profundidad en un pozo cercano a la localidad de Kotputli. Desde el momento del accidente, equipos especializados de las Fuerzas de Socorro en Desastres de la India y del estado de Rajastán trabajaron incansablemente para intentar salvarla. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos, los intentos de rescate se vieron frustrados por múltiples desafíos técnicos y errores en la ejecución.
Inicialmente, los rescatistas lograron acercar el cuerpo de la niña unos nueve metros utilizando un aro metálico atado a una cuerda, pero las condiciones inestables del terreno y el riesgo de derrumbe impidieron continuar con esta técnica. Posteriormente, se excavó un túnel paralelo con el objetivo de llegar hasta la pequeña, pero errores en la dirección y el tamaño del túnel complicaron aún más las labores.
El desenlace más temido
Durante los primeros días, los equipos lograron suministrarle oxígeno mediante un tubo, pero en las últimas horas, fallos técnicos imposibilitaron continuar con este soporte vital. La falta de comida, agua y oxígeno desde el 24 de diciembre llevó a un desenlace fatal. Según el jefe de los servicios médicos de Kotputli, Chetanya Rawat, los médicos intentaron reanimar a la niña tras su rescate, pero todos los esfuerzos fueron en vano.
Un problema recurrente en la India
El caso de Chetna pone nuevamente en evidencia los riesgos que representan los pozos mal señalizados o abiertos ilegalmente en zonas residenciales de la India. Este tipo de accidentes son frecuentes y generan un llamado a las autoridades para regular y controlar estas estructuras peligrosas. Tan solo hace unos días, un niño de diez años falleció en circunstancias similares en el estado de Madhya Pradesh, en el centro del país.
Consternación nacional e internacional
La tragedia de Rajastán ha suscitado una oleada de condolencias y solidaridad en las redes sociales, donde numerosos ciudadanos y figuras públicas han expresado su pesar por la pérdida de la pequeña Chetna. El caso también ha generado un debate sobre la urgencia de implementar medidas para prevenir nuevos accidentes de este tipo.
Mientras la familia de Chetna enfrenta el dolor irreparable de su pérdida, la India se enfrenta a una reflexión necesaria sobre la seguridad en las comunidades rurales y la necesidad de actuar con mayor celeridad en este tipo de emergencias.