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El helicóptero se partió en tres en pleno vuelo: el informe revela cómo murió la familia española

Un mes después del devastador accidente aéreo sobre el río Hudson, la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de EE.UU. ha revelado los primeros datos oficiales

Servicios de rescate en el lugar del trágico accidente. / Milo Hess
Servicios de rescate en el lugar del trágico accidente. / Milo Hess

Un mes después del trágico accidente de helicóptero sobre el río Hudson, en Nueva York, que costó la vida a seis personas, incluidos cinco miembros de una familia española, la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB) ha publicado su primer informe preliminar sobre el suceso. El documento arroja nuevos datos técnicos que confirman la brutal desintegración del aparato en pleno vuelo, así como detalles del recorrido y la altitud alcanzada antes de la caída.

Entre las víctimas se encontraba el piloto Sean Johnson, de 39 años, con más de 790 horas de vuelo acumuladas —casi 50 con ese mismo modelo de helicóptero—, y la familia Escobar Camprubí, compuesta por el matrimonio Agustín Escobar y Mercè Camprubí, ambos directivos en Siemens, y sus tres hijos pequeños, quienes estaban disfrutando de un viaje de placer.

Un vuelo que duró minutos

El informe detalla que el helicóptero ascendió hasta los 205 metros (675 pies) sobre el nivel del mar antes de iniciar un rápido descenso. A las 15:14 horas se pierden los datos de seguimiento. La última altitud registrada fue de 38 metros (125 pies).

Múltiples testigos y grabaciones

«Se escucharon varios fuertes estallidos antes de que el helicóptero se desintegrara en el aire», señalan los investigadores. Un vídeo de vigilancia captó el momento en que el aparato se fragmenta en tres grandes secciones:

  • El fuselaje con el motor incluido.

  • El rotor principal con sus palas, la transmisión y la viga del techo.

  • El brazo de cola, con el rotor de cola.

La desintegración ocurrió en el aire, y los restos aparecieron dispersos a lo largo del río y en zonas alejadas, incluyendo un tejado cercano al edificio de tránsito de Hoboken, en Nueva Jersey. Este detalle ha inquietado a los investigadores, que destacan la violencia y amplitud del impacto.

Un piloto experimentado y un dispositivo desaparecido

El piloto llevaba unas gafas de sol con aumento de imagen, que además podían grabar vídeo y audio. No han sido recuperadas, pero podrían haber aportado pistas clave para entender lo sucedido. Según la empresa operadora, Johnson comenzaba su turno de diez días y ya había realizado siete vuelos antes del siniestro, siendo este su octavo y último del día.

Una tragedia sin precedentes para la familia

La pérdida de los Escobar Camprubí ha conmocionado tanto a España como a la comunidad empresarial internacional. La pareja estaba afincada en Alemania por motivos profesionales, y el viaje a Nueva York era una escapada familiar. La investigación sigue en curso, y se espera que el informe final de la NTSB aporte las causas técnicas concretas del fallo estructural que desató el desastre.

La comunidad aeronáutica y las autoridades estadounidenses continúan examinando los restos y las condiciones de mantenimiento del aparato, así como las operaciones de la empresa turística responsable del vuelo.

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