Un desprendimiento en la AP-66 entre León y Asturias paraliza el tráfico
El Servicio de Emergencias 112 de Castilla y León alertó del incidente, informando que la circulación está interrumpida en ambos sentidos en el punto kilométrico 76, a la altura de Arnon en el municipio asturiano de Lena.
Desvíos en la AP-66 y despliegue de equipos de emergencia
Para facilitar la circulación entre Castilla y León y Asturias, se han establecido desvíos por la N-630 en Pajares hacia León y por el peaje de La Magdalena en sentido hacia Asturias. La Guardia Civil de Tráfico, junto con equipos de bomberos del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA), una unidad canina y voluntarios de Protección Civil, se han desplazado al lugar del desprendimiento. El aviso del deslizamiento, también conocido como argayo, fue recibido por el 112 alrededor de las 10:05 de la mañana.
La delegada del Gobierno en Asturias, Adriana Lastra, se ha trasladado al lugar de los hechos, acompañada del consejero de Fomento, Alejandro Calvo, y el director general de la concesionaria Aucalsa, Eduardo Arrojo. Lastra ha señalado que la prioridad es contener la ladera para proteger a los trabajadores y evitar posibles derrumbes adicionales. Tras las inspecciones, los equipos de rescate han confirmado que no hay personas atrapadas bajo los escombros, aunque las labores de desescombro requieren máxima cautela.
Plan de apertura de la vía y medidas de seguridad
Aucalsa, la empresa concesionaria del peaje de la autopista, está trabajando para reabrir el tráfico “lo antes posible”. El director de la concesionaria, Eduardo Arrojo, indicó que la vía en dirección a León se abrirá antes que la de sentido hacia Asturias, debido a que el carril opuesto se encuentra más próximo a la ladera afectada. El plan inicial consiste en abrir un camino de servicio para permitir el acceso de maquinaria pesada, facilitando posteriormente el paso por un bypass temporal para restaurar la circulación en ambos sentidos con medidas de seguridad adicionales.
Arrojo subrayó que el desescombro debe realizarse “con prudencia” para no exponer a los trabajadores a riesgos innecesarios. Actualmente, cuatro grandes palas y diez camiones están operativos en el lugar, y los operarios trabajarán “día y noche” para retirar la gran cantidad de material desprendido. Según el director, la única limitación para restablecer el tráfico en ambos sentidos es la seguridad geológica, y se ha comprometido a no “escarimar ningún esfuerzo” para asegurar la integridad de los trabajadores y de la vía.
Complicaciones adicionales en las carreteras de la región
Este incidente no ha sido el único en afectar a las vías de la región en las últimas semanas. El reciente desprendimiento en la N-121-A causó un herido leve y dañó varios vehículos, y otro deslizamiento en una cueva de Cantabria tuvo un trágico desenlace, cobrándose la vida de un espeleólogo francés. Estos episodios reflejan una problemática constante en las infraestructuras de las zonas montañosas de España, donde los deslizamientos de tierra se han convertido en una amenaza recurrente para la seguridad y el flujo de tráfico en diversas autopistas y carreteras nacionales.