El Supremo confirma 18 años de cárcel para el asesino del joven cántabro en León
El Alto Tribunal desestima el recurso del acusado y ratifica la pena impuesta por la Audiencia Provincial
La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha confirmado la sentencia que condena a 18 años de prisión al autor del asesinato de un joven cántabro, natural de Colindres, ocurrido en León en mayo de 2021.
En su resolución, el Supremo desestima el recurso de casación presentado por la defensa del acusado, confirmando así la pena impuesta por la Audiencia Provincial de León y posteriormente ratificada por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León en julio de 2024.
Además de la pena de prisión, la sentencia también mantiene la prohibición de acercamiento a los familiares de la víctima y la indemnización económica que deberá abonar a los padres y al hermano del fallecido.
Los hechos: un crimen en un botellón en León
El suceso tuvo lugar en la madrugada del 16 de mayo de 2021, durante un botellón en una explanada situada en el barrio de La Palomera, en la ciudad de León.
El condenado, un joven que entonces tenía 21 años y estudiaba Derecho, atacó con un arma blanca de 16 centímetros de hoja a la víctima, un estudiante de 19 años de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en la Universidad de León.
Según la sentencia, el fallecido intentó huir, pero fue alcanzado y apuñalado de manera repentina y sorpresiva en una zona vital, sin posibilidad de defenderse.
Condena ratificada y sin posibilidad de recurso
El fallo del Tribunal Supremo ratifica las decisiones de instancias anteriores y rechaza los nueve motivos de casación alegados por la defensa del condenado.
La sentencia impone también la prohibición de acercarse a los padres y al hermano de la víctima a menos de 500 metros y de comunicarse con ellos por cualquier medio durante 20 años.
Asimismo, se mantiene la obligación de indemnizar con 89.005 euros a cada uno de los progenitores del joven asesinado y con 32.120 euros a su hermano. Con esta decisión, el Tribunal Supremo pone fin al proceso judicial, dejando la condena firme y sin posibilidad de recurso.