“Le dije que no todo el rato”: la víctima relata un abuso sexual tras quedar con un hombre que conoció en Tinder
La víctima afirma que pidió al acusado que parara "al menos diez veces" | La defensa sostiene que las relaciones fueron consentidas y solicita la absolución
La Audiencia Provincial de Cantabria ha dejado este martes visto para sentencia el juicio contra un hombre acusado de abusar sexualmente de una mujer a la que había conocido días antes a través de la aplicación de citas Tinder.
Según el relato de la denunciante, los hechos ocurrieron la noche del 30 de enero de 2022, cuando, tras acceder a recibirlo en su domicilio para un “beso de buenas noches”, el acusado supuestamente fue más allá de lo consentido, la tocó sin su permiso y no cesó la conducta pese a las reiteradas peticiones verbales de que se detuviera.
"Yo le mandaba parar todo el rato. Le apartaba. No utilicé la violencia, pero todo el rato le dije que no", declaró la víctima durante su testimonio. Según su versión, el hombre se abalanzó sobre ella, la sujetó con fuerza y comenzó a acariciarla y a introducirle los dedos en la vagina, a pesar de su negativa expresa y reiterada.
La víctima ha considerado que las conversaciones entre ambos previas a ese encuentro fueron "normales, de dos personas que se están conociendo", aunque preguntas de la defensa ha admitido que se habían intercambiado fotos desnudos y habían hablado de tener sexo, "pero no en ese momento".
Ha explicado que accedió a verle ese día y "solo" para darse el citado beso de buenas noches ante la insistencia de él y pese a no ser "costumbre" en ella. "Me fié", se ha lamentado. Al hilo, ha comparado que aunque le había "caído bien" y había "buena sintonía" entre ambos, esa noche nada más abrir la puerta de su casa cambió la "imagen" y el "concepto" que tenía de él, así como su mirada, que "no me gustó".
Tras besarse en los labios -el "primer acceso" sí fue "voluntario", ha admitido- ha relatado que él siguió y tuvo un compartimiento "agresivo" y "violento", ya que se "abalanzó" sobre ella, la agarró "con mucha fuerza" y empezó a tocarla. Ante esto, empezó a decirle que parara, primero de forma "más suave", pero al ver que "la cosa iba a más", se lo pidió "en serio". "Se lo dije un montón de veces", "por lo menos diez", y le "esquivaba todo el rato", ha rememorado.
Y "cuando cerré la puerta, me derrumbé", ha agregado la denunciante, que en ese momento "no sabía lo que pasaba", tan solo que la "costaba respirar" y "no podía parar de llorar". A continuación, llamó a un amigo y después a otro -su pareja actual, desde hace un año-, que vino a recogerla pues no quería estar en su casa. Ha indicado que estaba "en shock" y tenía "miedo" a estar sola.
Al día siguiente no pudo ir a trabajar y después se cogió la baja, a la que han sucedido otras de forma "intermitente", ya que se agravó un trastorno alimenticio que padecía y por el que finalmente fue intervenida (por obesidad mórbida).
Ha justificado que tardó tres días en denunciar los hechos porque "no tenía muy claro" lo que había ocurrido: "No estaba en mis cabales".
Por su parte, el acusado defendió en sala que el encuentro fue consentido en todo momento, que hubo “reciprocidad” en los besos y caricias, y que cesó los tocamientos tan pronto como la mujer se lo pidió. Según afirmó, la interacción fue “espontánea” y se habría precipitado, al tratarse de la primera vez que se veían en persona.
Las acusaciones solicitan entre cuatro y seis años y medio de prisión
Tras la práctica de la prueba, la Fiscalía mantiene su petición de cuatro años y medio de cárcel, mientras que la acusación particular eleva la pena solicitada a seis años y medio, además de una indemnización por daño moral de hasta 6.000 euros. Ambas partes sostienen que existió un acceso corporal no consentido que constituye un delito de abuso sexual.
En cambio, la defensa del acusado solicita la libre absolución, al considerar que el testimonio de la denunciante presenta “contradicciones y falta de coherencia”, y ha pedido la aplicación de la atenuante de dilaciones indebidas, dado que la vista oral fue aplazada en siete ocasiones en los últimos dos años.
SE CONOCIERON POR TINDER Y TUVIERON CONVERSACIONES DE ÍNDOLE SEXUAL
Los hechos sucedieron la noche del 30 de enero de 2022 cuando el acusado, natural de Galicia, regresaba a Santander, donde trabajaba y vivía, cerca de la víctima. Ambos se habían conocido una semana antes a través de Tinder y desde entonces hablaban, mediante esa aplicación, otra de mensajería instantánea (WhatsApp) y redes sociales (Instagram).
Dichas conversaciones eran "de índole sexual", sobre "gustos" y "fantasías", y se habían intercambiado además fotos "explícitas". Y aunque habían quedado para conocerse en persona dentro de un par de días, esa noche él la pidió pasarse por su casa para "darle un beso de buenas noches", a lo que ella accedió.
Así las cosas, él fue "con intriga" pero "no excitado", donde ella le recibió "en pijama y zapatillas" en la puerta de su domicilio. Tras una "muy breve" conversación, se besaron "mutuamente". "Nos dejamos llevar" y hubo "reciprocidad", ha afirmado el acusado, antes de señalar que mientras se besaban -también en el cuello- le tocó los pechos y la zona vaginal, primero por encima del pijama y después por debajo, pero negando que empleara fuerza o que le introdujera dos dedos en la vagina, como esgrimen la denunciante y las acusaciones.
En este punto, ha precisado que fue precisamente cuando introdujo su mano por dentro del pantalón "ella dijo no" y entonces él retiró su mano, aunque siguieron "pegados", besándose y acariciándose. Ha explicado que entendió que se sintió "incómoda" por lo ocurrido, que pudo ser "precipitado" al ser la primera vez que se veían en persona.
De hecho, más tarde, estando ya en su piso, recibió un mensaje de la chica que le manifestaba que estaba "disgustada" por lo sucedido y que no quería volver a hablar con él, que se "sorprendió" pues no había tenido intención de "incomodarla" y borró las conversaciones.
En shock
La denunciante ha relatado que tras cerrar la puerta, sufrió un episodio de ansiedad intensa, se derrumbó emocionalmente y no fue capaz de acudir a trabajar al día siguiente. Afirmó haber tenido miedo de quedarse sola, lo que motivó que pidiera a un amigo que la recogiera y la acompañara.
Un médico de familia, que la atendió en los días posteriores, ha declarado que la mujer se encontraba “embotada, aturdida y con síntomas compatibles con un estado postraumático”. Los forenses indicaron que, aunque las lesiones físicas eran leves, el suceso pudo agravar un trastorno alimenticio preexistente.
Los mensajes enviados tras el encuentro también fueron incorporados a la causa. En ellos, la denunciante expresa su rechazo al acusado, asegura que no había intención alguna de mantener relaciones sexuales y que se sintió violentada por lo sucedido.
En el plenario se han reproducido audios que se intercambiaron denunciante y denunciado antes de los hechos, de los que se desprende que él insistió en ese encuentro y ella dejó claro que era solo para "un beso. Y te vas, literal", avisaba, para indicarle que no fuera con "ideas de nada. Te lo digo desde ya", zanjaba.
También se han escuchado las conversaciones con el amigo al que llamó tras lo ocurrido, y al que la víctima manifestaba que "ni por asomo quería yo tirarme a ese pavo, y menos ahora". "No sé cómo he conseguido que se marchara. Qué mal lo he pasado" y "esto es lo que me faltaba", agregaba.