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Sexo, tensión y un exconvicto: así es la novela con la que Alejandra Rubio incendia las redes

La hija de Terelu arrasa en Amazon con «Si decido arriesgarme», una novela romántica cargada de tensión sexual y polémica en redes
Alejandra Rubio, durante la presentación de su novela Si decido arriesgarme, junto a varias capturas de las reseñas y comentarios publicados en redes sociales sobre el libro. / Redes sociales - Europa Press.
Alejandra Rubio, durante la presentación de su novela Si decido arriesgarme, junto a varias capturas de las reseñas y comentarios publicados en redes sociales sobre el libro. / Redes sociales - Europa Press.

El miércoles 13 de mayo ya tiene hueco reservado en la historia de la cultura patria. No porque se descubriera la cura definitiva de algo importante, ni porque España enviara una misión a Marte. No. Porque Alejandra Rubio publicó su primera novela.

La nieta de María Teresa Campos y heredera mediática del universo Telecinco ha decidido ampliar currículo y lanzarse oficialmente al mundo literario con Si decido arriesgarme, una novela romántica que mezcla triángulos amorosos, tensión sexual y decisiones vitales complicadas. O lo que antes se llamaba «culebrón», pero ahora queda mucho más elegante en tapa blanda.

Eso sí, Alejandra no ha querido tirar de autobiografía ni de memorias familiares. Ha preferido la ficción. Porque claro, bastante ficción hay ya en algunos platós.

Un triángulo amoroso, un ex presidiario… y mucho drama

La historia gira alrededor de Karla, una joven que mantiene una relación estable hasta que aparece en escena su cuñado ex presidiario. Y ahí empieza el caos emocional.

Según la editorial, la protagonista tendrá que elegir entre «lo que se espera de ella» y «sus verdaderos deseos». Traducido al castellano televisivo: el chico bueno o el malote tatuado con pasado oscuro.

La novela promete romanticismo, tensión y personajes atormentados. Vamos, exactamente lo que uno imagina cuando piensa en una autora criada entre exclusivas, photocalls y discusiones familiares retransmitidas en directo.

Dos años escribiendo… con un iPad

Alejandra Rubio ha explicado que tardó dos años en escribir las 366 páginas del libro. Y aquí llega uno de los grandes giros argumentales del año: lo hizo prácticamente entero con un iPad.

Según contó ella misma, ni siquiera tenía ordenador hasta que entregó el manuscrito. Una imagen poderosa: mientras algunos escritores se aíslan en cabañas de montaña buscando inspiración, Alejandra escribía triángulos amorosos probablemente entre stories de Instagram y notificaciones de WhatsApp.

Eso sí, conviene recordar que detrás del texto también hay correctores, editores y revisiones profesionales. Porque incluso las grandes historias de amor necesitan alguien que coloque bien las comas.

Éxito inmediato en ventas

Más allá de bromas fáciles, el debut comercial está funcionando. Apenas 24 horas después de salir a la venta, la novela ya figuraba entre las más vendidas de Amazon y aparecía destacada en La Casa del Libro.

El fenómeno mediático alrededor del apellido Campos sigue funcionando como un reloj. Y eso, guste más o menos, también vende libros.

Porque una cosa está clara: media España quiere saber si Alejandra Rubio escribe tan intensamente como discute en televisión.

Las primeras reseñas: «adictiva», «directa» y «con tensión»

Como todavía hay pocos lectores que hayan terminado las 366 páginas, las primeras opiniones han llegado de la mano de influencers literarios que recibieron ejemplares anticipados.

El creador de contenido «Caos Literario» aseguró que le gustó «la evolución realista de Karla», «el conflicto moral del triángulo amoroso» y «la tensión con Ulises».

También destacó que la novela «habla de amores que cambian, de segundas oportunidades y de aprender a priorizar sin dejar de sentir».

Una crítica bastante intensa para un libro escrito, recordemos, en un iPad.

«Muy adictiva»… y muy polémica

Otra influencer literaria, Moruena Estríngana, también elogió el debut de Ale Rubio —nombre artístico literario de la colaboradora televisiva—.

«Ale tiene una forma de escribir muy adictiva y directa que te engancha y, sin que te des cuenta, has acabado el libro», aseguró.

Hasta ahí, todo normal dentro del ecosistema influencer. El problema llegó cuando muchos usuarios detectaron que las publicaciones incluían el ya famoso «#publi».

Y claro, internet hizo lo que mejor sabe hacer: sospechar absolutamente de todo.

¿Opiniones sinceras… o publicidad encubierta?

La polémica explotó en redes cuando varios usuarios acusaron a algunos influencers de estar haciendo publicidad pagada disfrazada de crítica literaria.

Moruena Estríngana tuvo incluso que aclarar públicamente que no había cobrado dinero por hablar bien del libro y que simplemente etiquetó el contenido como «#publi» porque había recibido el manuscrito anticipadamente.

Pero internet no perdona.

Muchos seguidores interpretaron las alabanzas como parte de una campaña promocional organizada por la editorial. Y lo cierto es que la frontera entre recomendación sincera y marketing digital cada vez parece más fina.

Aunque también hay que reconocer algo: si alguien logra que medio país discuta sobre un libro romántico en redes sociales… probablemente algo está haciendo bien.

Entre el prejuicio y el fenómeno mediático

El debut de Alejandra Rubio también ha reabierto el eterno debate sobre los famosos que escriben libros.

Para algunos, cualquier obra firmada por un personaje televisivo nace automáticamente bajo sospecha. Para otros, el éxito comercial demuestra precisamente que existe interés real.

Y entre ambos bandos aparece Alejandra, intentando abrirse paso en un mundo donde muchos ya han decidido si el libro es bueno o malo antes incluso de leer la primera página.

Porque en España quizá perdonamos muchas cosas. Pero jamás perdonamos que alguien venda demasiado rápido.

El verdadero examen empieza ahora

La campaña de lanzamiento ha funcionado. Las ventas arrancan fuertes. El ruido mediático es enorme.

Pero el verdadero reto llegará después: comprobar si Alejandra Rubio consigue consolidarse como autora más allá del apellido y del impacto inicial.

Porque una cosa es vender por curiosidad y otra muy distinta lograr lectores que vuelvan por convicción.

De momento, ella ya ha conseguido lo más difícil: que todo el mundo hable del libro.

Incluso quienes aseguran que jamás lo leerían.

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