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¿Qué pasa ahora tras la muerte del Papa Francisco?

El cardenal Kevin Farrell conversa con el Papa Francisco durante un acto público en el Vaticano. Farrell, actual camarlengo, será clave en la organización del cónclave tras la muerte del pontífice. (Vatican Media)

La muerte del Papa Francisco abre un periodo de sede vacante en el Vaticano. El mundo católico entra en espera del cónclave que elegirá al próximo pontífice.

  • A las 7:35 de la mañana del lunes 21 de abril de 2025, el cardenal Kevin Farrell, camarlengo del Vaticano, anunció oficialmente la muerte del Papa Francisco. Con ello, se activó el protocolo de sede vacante, el complejo proceso canónico que regula la transición entre pontificados.

    Desde ahora, el Gobierno del Estado Vaticano queda bajo la administración del Colegio Cardenalicio, con competencias limitadas. Ninguna decisión de largo alcance podrá tomarse hasta la elección del nuevo pontífice.

    La muerte del Papa Francisco, ocurrida en la mañana del 21 de abril de 2025 a los 88 años, marca el final de un pontificado clave en la historia reciente de la Iglesia Católica. Con su partida, se abre el periodo conocido como “sede vacante”, una etapa excepcional que activa el protocolo milenario para custodiar la continuidad de la Iglesia y preparar la elección de un nuevo sucesor de San Pedro.

    1. Verificación de la muerte: la función del camarlengo

    La primera acción, según la tradición vaticana, es la verificación oficial del fallecimiento, una tarea que recae en el camarlengo de la Santa Iglesia Romana, actualmente el cardenal Kevin Joseph Farrell.

    El rito es solemne y simbólico: el camarlengo se acerca al cuerpo del pontífice, lo llama tres veces por su nombre de bautismo —“Jorge Mario, Jorge Mario, Jorge Mario”— y, al no obtener respuesta, certifica su muerte. Aunque en el pasado se decía que se utilizaba un martillo de plata, esta imagen pertenece al imaginario popular. En la actualidad, la muerte es confirmada clínicamente por los médicos del Vaticano y después proclamada por el camarlengo.

    Acto seguido, el camarlengo asume el control administrativo temporal del Vaticano, garantizando la continuidad institucional mientras dura la sede vacante.

    2. El anuncio al mundo: campanas y comunicado oficial

    Una vez certificada la muerte, las campanas de la Basílica de San Pedro repican en señal de duelo. El sonido profundo y ceremonial se extiende por toda Roma, anunciando al mundo que la Sede Apostólica está vacante.

    Simultáneamente, se publica el comunicado oficial del Vaticano, leído por el director de la Sala de Prensa, Matteo Bruni, y confirmado por el propio camarlengo. Es el instante en que la noticia se vuelve pública: “Con profundo dolor, informo que Su Santidad el Papa Francisco ha fallecido hoy a las 7:35 de la mañana en la Ciudad del Vaticano”.

    3. Sellado del apartamento papal y custodia de símbolos

    Como dictan las normas, las puertas del apartamento del Papa son selladas con cera y cinta. Aunque hoy tiene un carácter más simbólico, antiguamente se realizaba para evitar saqueos o apropiaciones indebidas de sus pertenencias.

    También se resguardan dos símbolos fundamentales del pontífice:

    • El Anillo del Pescador, tradicionalmente destruido tras su muerte, ahora es guardado intacto, al igual que

    • El sello papal, utilizado en las bulas y documentos oficiales.

    4. Preparativos para el funeral y el luto oficial (novendiale)

    El cuerpo del Papa, preparado por las personas más cercanas a él —entre ellas su secretario y las religiosas que lo asistieron—, será vestido con los ornamentos litúrgicos tradicionales: sotana blanca, solideo blanco y estola roja.

    Fiel a su devoción mariana, Francisco pidió en vida ser enterrado en la Basílica de Santa María la Mayor, donde tantas veces oró. Su cuerpo será trasladado en procesión desde el Vaticano hasta esta iglesia, donde los fieles podrán rendirle homenaje.

    El funeral se celebrará entre el cuarto y sexto día tras la muerte, con una misa solemne probablemente en la Plaza de San Pedro. Será presidida por el cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio, y contará con la asistencia de líderes religiosos, dignatarios internacionales y millones de fieles.

    Al mismo tiempo, el Vaticano inicia el “novendiale”, nueve días de duelo oficial, con misas diarias dedicadas al Papa fallecido. Roma se tiñe de púrpura, color del luto cardenalicio.

    5. El cónclave: elección del próximo Papa

    Entre 15 y 20 días después del fallecimiento, los 138 cardenales menores de 80 años viajarán a Roma para participar en el cónclave, una de las ceremonias más solemnes y secretas del catolicismo.

    Reunidos en la Capilla Sixtina, aislados del mundo, deliberarán y votarán hasta lograr una mayoría de dos tercios. Cada jornada se celebran hasta cuatro votaciones, y los resultados se hacen visibles a través de la chimenea instalada en el tejado de la capilla:

    • Fumata negra: no hay nuevo Papa.

    • Fumata blanca: “Habemus Papam”.

    Cuando se elige al nuevo Pontífice, éste acepta —con el tradicional “Acepto” o “Accepto”—, elige su nombre y se asoma a la logia central de la basílica para presentarse al mundo.

    La muerte de Francisco deja un legado profundo: una Iglesia que ha buscado ser más humilde, dialogante, comprometida con los pobres y abierta al mundo contemporáneo. En los próximos días, mientras la Ciudad del Vaticano se sumerge en el silencio de la espera, los fieles miran hacia la Capilla Sixtina con una pregunta que resuena desde hace siglos: ¿Quién será el próximo sucesor?