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El Diario de Cantabria

VALDERREDIBLE

El primer vino que ‘brota’ a los pies de Peña Camesía

  • Un joven valluco y su padre decidieron hace tres lustros recuperar la tradición vitivinícola en el sur de Cantabria, pérdida en favor de un cultivo más rentable, el de la reputada patata de Valderredible.​
  • Gustavo Lucio y su familia recuperan el arte de elaborar vino y proyectan un centro de enoturismo para completar su aventura empresarial.
El vinicultor Gustavo Lucio posa con el vino que ha creado, ‘Camasía’. / PEDRO PUENTE HOYOS
El vinicultor Gustavo Lucio posa con el vino que ha creado, ‘Camasía’. / PEDRO PUENTE HOYOS
El primer vino que ‘brota’ a los pies de Peña Camesía

La espectacular mole rocosa y su padre decidieron rescatar del vertical sobre el valle cántabro de Valderredible que lame los márgenes del río Ebro, Peña Camesía, dará nombre este 2019 al primer vino de la zona en muchas décadas, que además de recuperar una tradición vinícola que data de época de los romanos, incluirá un centro enoturístico.

Suelos calizos y arenosos, con rocas y muchos fósiles del mesozoico, bien orientados al sur y situados en Arenillas de Ebro es el lugar elegido por Gustavo Lucio y su familia para un proyecto que recupera unas fincas que estaban abandonados desde hace décadas, y que pretende poner en valor la cultura y el patrimonio del valle. En una entrevista, Gustavo Lucio recuerda que la aventura comenzó hace unos 15 años cuando este joven viticultor olvido la producción de vino en Valderredible, cuyo declive, según diversos autores, se inició en el siglo XVII con el masivo cultivo de patata, más rentable.

No obstante, en la Alta Edad Media, el Valderredible actual, el Val de Ripa Hibre -Valle a orilla del río Ebro, en castellano antiguotenía ya un paisaje salpicado de viñas. En aquellas épocas el cultivo de la vid era un importante valor de estas tierras, no en vano existen documentos que relatan como los agricultores de entre los siglos XII y XV pagaban el diezmo en vino a la colegiata de San Martín de Elines, un antiguo monasterio que ya ejercía su misión durante el siglo X. Hoy esa tradición se rescata a través de ‘Camesía’, un vino en cuyo interior se concentra la expresión de esta tierra, y en su exterior,

en la etiqueta, se reflejan los petroglifos más emblemáticos de la peña que protege los viñedos.

La labor de recuperación llevada a cabo ha permitido a la familia Lucio disponer de cuatro hectáreas plantadas de uva tinta tempranillo, junto a otras dos hectáreas de sendos clones de tempranillo traídos de Rioja y de Ribera del Duero para ver cómo se comportan en este clima. Junto a ellas, la bodega cuenta con algunas cepas de prieto picudo y mencía para realizar labores de I+D, además de con unas pequeñas parcelas de blanco de las variedad godello traído de Valdeorras (Galicia) y de viognier (de Lombardía), que rodearán las instalaciones del futuro centro enoturístico.

Mientras llega ese momento, ‘Camesía’ cuenta en la actualidad con un vino cosechero, que se elabora desde hace cinco años, y que se puede degustar en el restaurante La Olma, de Polientes, que posee la familia. Además, en este pasado 2018 han comenzado a elaborar unos 2.000 litros de un vino tipo crianza en barricas de roble americano nuevo, con las que han iniciado las pruebas para ver cómo evoluciona. Según Lucio, los resultados del vino están siendo muy positivos y se espera que para mediados de este mismo año se pueden llevar a cabo las primeras catas del ‘Camesía’ de barrica, para conocer la opinión de los clientes. Recuerda los primeros años de elaboración en los que se obtenía un vino rudo y verdoso debido a la juventud de las cepas, impresiones que se han ido matizando y mejorando con el paso de los años, gracias a la experiencia de la elaboración en viñas o al trabajo en bodega.

EXPERIMENTACIÓN. Todo ello ha sido posible gracias a lo que Lucio llama «I+D autodidacta», lo que sería probar y experimentar al no existir ya tradición vinícola para consultar con otros agricultores de la zona. La intención de Gustavo Lucio es que la bodega sirva como lugar de elaboración de vino pero que también tenga un componente didáctico sobre la cultura y el patrimonio de Valderredible, ya que desde aquí se ofertarían otros centros de interés como las ermitas ru- pestres que configuran el paisaje de la zona desde hace siglos.

Además, se quiere potenciar el conocimiento de la vida de los primeros pobladores de la rivera del Ebro y la enorme cantidad petroglifos existentes en la zona, no en vano una de esas espirales en piedra es la que sirve como logotipo a la bodega y al primer vino que brotará de estas tierras en décadas.

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