Pagos digitales en plataformas de consumo: evolución y seguridad

Pese a que las compras a través de internet son un fenómeno relativamente reciente, a nadie se le escapa que las formas de pago online han vivido diferentes evoluciones en este periodo. Desde el momento inicial, donde todo se reducía a introducir los datos de una tarjeta bancaria en una plataforma, se ha pasado a un ecosistema de abonos mucho más variado, con una seguridad y rapidez muy superiores.

Se podría decir que los métodos de pago se han adaptado perfectamente a las necesidades del usuario. Este avance ha venido de la mano de la innovación tecnológica, que ha encontrado la forma de crear mecanismos al gusto de las personas que van a comprar. Lo que al principio empezó como un deseo, hoy en día ya es una exigencia, y el hecho de tener un sistema de abono rápido y seguro puede determinar si un cliente elige una empresa u otra para llevar a cabo sus compras.

Pero no solo en el comercio tienen una gran importancia los métodos de pago. También en el sector del juego online, la seguridad es clave, como explican en esta comparativa de casinos legales donde se juega con dinero real. En muchas ocasiones, la confianza del usuario va de la mano de la fiabilidad que muestre el sistema de abonos.

De los métodos tradicionales al mundo digital

Cuando el fenómeno del comercio online echó a andar, el único elemento que servía para pagar era la tarjeta de crédito o débito. Prácticamente era como en un negocio físico, salvo que, evidentemente, no se podía usar dinero en metálico. Curiosamente, y pese a los grandes avances existentes, hoy en día estas tarjetas siguen siendo un método muy usado, aunque en medio de muchas otras alternativas.

Plataformas como PayPal, Apple Pay, Google Pay o Bizum se han destapado en España como opciones muy a tener en cuenta. Se caracterizan por la rapidez, facilidad de uso y gran seguridad. Este último punto es bastante relevante, ya que, al contrario de las tarjetas, no obligan a compartir ningún dato personal, lo que da a los usuarios una mayor sensación de protección.

En los últimos años ha surgido también la opción del pago invisible. Esto vendría a producirse, por ejemplo, cuando se solicita un Uber. En esos casos, el usuario hace uso del servicio, y cuando acaba el viaje, el dinero se carga en su método de pago. No es necesario llevar a cabo la acción de pagar por parte del usuario.

La importancia de la confianza y la seguridad

Pese a que puedan ser casos aislados, los fraudes en Internet han provocado que muchos usuarios miren con recelo los pagos online. Por ello, resulta clave que las plataformas proyecten una imagen de seguridad en la que parezca que el dinero y los datos personales están totalmente a salvo. En esta línea, las aplicaciones de pago han reforzado sus sistemas de protección. El uso de la doble verificación para poder acceder a ellas es un claro ejemplo de esta tendencia.

Si miramos la situación desde el lado de los comercios, los últimos años han demostrado que siempre le va mejor a aquellos que ofrecen distintos métodos de pago digital. Contar con varios y que sean reconocibles, aumenta enormemente las posibilidades de venta. Las páginas web de consumo más visitadas de España son una buena prueba de ello. 

Esto se ve claramente en sectores como el del juego online. Los usuarios quieren seguridad, y esta se percibe en un abono y retirada de depósitos correcta, un cifrado de datos, y en controles periódicos. El uso de métodos de pago que sean transparentes puede ser clave a la hora de elegir un casino en línea u otro.

El futuro del pago digital

Se espera que, en los próximos años, el fenómeno del pago digital siga dando pasos hacia delante. Los dos factores que van a determinar esta circunstancia son la evolución tecnológica y el desarrollo regulatorio.

Si nos centramos primero en este último punto, es evidente que en Europa la legislación ha influido directamente en que estas plataformas garanticen la seguridad de los usuarios, y en que exista una competencia entre ellas. Además, esa misma normativa, ha dado pie a la entrada de formas de abono más ágiles y centradas en los deseos de los usuarios.

Si nos centramos en las tecnologías emergentes, es evidente que estamos ante un nuevo paradigma. La descentralización, la inmediatez o la reducción de intermediarios son características que están trayendo consigo nuevos elementos como el blockchain o los pagos biométricos. Habrá que esperar unos años, eso sí, para ver si son admitidos por las regulaciones como elementos con un alto grado de usabilidad y confianza.

En cualquier caso, puede concluirse en que los métodos de pago han transformado la relación entre las empresas y los consumidores. Antes se tenía en cuenta el producto simplemente. Hoy en día, influye también la variedad de métodos de pago, y la confianza que estos proyecten a los clientes.