Vacaciones en Paz

Los niños saharauis vuelven a encontrar un verano de esperanza

Los primeros niños saharauis del programa Vacaciones en Paz ya disfrutan de su estancia en Cantabria gracias a la solidaridad de las familias de acogida, que un año más tienden la mano a un pueblo que sigue esperando una solución justa para el Sáhara Occidental.
La solidaridad vuelve a llegar antes que la política: los niños saharauis ya están en Cantabria para disfrutar de un verano de esperanza lejos de los campamentos de Tinduf.

Los primeros 47 niños saharauis del programa Vacaciones en Paz ya han llegado a Cantabria para disfrutar de unas semanas alejados de las duras condiciones de los campamentos de refugiados de Tinduf, en Argelia. En los próximos días seguirán llegando más menores gracias al esfuerzo de asociaciones, familias de acogida y voluntarios que, un año más, convierten la solidaridad en una oportunidad para quienes más lo necesitan.

Para estos niños, el verano supone mucho más que unas vacaciones. Significa revisiones médicas, una mejor alimentación, descanso de las extremas temperaturas del desierto —que superan los 50 grados— y la posibilidad de vivir experiencias que difícilmente olvidarían en los campamentos donde residen.

Pero esta imagen de esperanza contrasta con una situación política que continúa abierta. En marzo de 2022, el Gobierno de Pedro Sánchez cambió la posición histórica de España sobre el Sáhara Occidental al respaldar el plan de autonomía propuesto por Marruecos, calificándolo como "la base más seria, creíble y realista" para resolver el conflicto. Ese giro diplomático se produjo sin una votación específica en el Congreso de los Diputados y fue ampliamente criticado por numerosos grupos parlamentarios, que posteriormente aprobaron iniciativas reafirmando el apoyo al derecho de autodeterminación del pueblo saharaui y a las resoluciones de Naciones Unidas.

El Sáhara Occidental sigue siendo considerado por la ONU un territorio pendiente de descolonización, y la organización mantiene que su futuro debe decidirse mediante un proceso de libre determinación del pueblo saharaui.

Mientras la solución política sigue sin llegar, la sociedad civil vuelve a dar ejemplo. Cada verano, las familias cántabras que participan en Vacaciones en Paz ofrecen a estos niños no solo un hogar temporal, sino también atención, afecto y la oportunidad de disfrutar de una infancia más feliz durante unas semanas.

Porque, al margen de las decisiones de los gobiernos, la solidaridad continúa siendo el mejor puente entre los pueblos y la mayor esperanza para quienes llevan casi medio siglo esperando una solución justa y definitiva.